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jueves, 9 de junio de 2011

Leyendo el “Diccionario del Militante Obrero"


Leyendo el “Diccionario del Militante Obrero” (Ediciones Nuestra Clase, Toulouse, Agosto de 1970), reeditado por el Ateneo Libertario del Besós (Barcelona, 2006) y disponible en el Archivo digital del MIL/GAC.

 por el Profesor Jota C.



En Catalunya en 1970, una confluencia de grupos de militantes que adherían a Plataformas de Comisiones Obreras y habían formado unos Círculos de Formación de Cuadros se encargó de redactar y publicar desde Francia -como “Equipo exterior de Nuestra Clase”- un “Diccionario del militante obrero” (1). “Intelectuales” y obreros ligados a los grupos revolucionarios que confluyeron en esta experiencia proveyeron, como “aportación a la cultura proletaria”, 280 entradas o definiciones (más 32 siglas), entre ellas: Anarquismo, Autogestión, Anarquismo, Capitalismo, Tendencia, Método, Consejismo, Huelga Salvaje, Marxismo, Estalinismo, Maoísmo, Esquirol, Desclasado, Situacionista.
 

Militantes de lo que luego llegó a ser el Movimiento Ibérico de Liberación/Grupos Autónomos de Combate -el grupo español de influencia situacionista más fuerte y directa en los 70- participaron en este proyecto, tanto suministrando definiciones (las más enlazadas a la y tradición consejista y antiestatal) como mediante la impresión en el exterior y posterior distribución clandestina. En cambio el sector “obrero” de este proyecto, con Díaz y Murcia como las figuras más visibles, terminó conformando los Grupos Obreros Autónomos (GOA) y siempre miró con cierta desconfianza al sector “teórico”.
 

Según Sergi Rosés, en su libro sobre el MIL, “las principales características del Diccionario son su fuerte influencia marxista y, dentro de esta adscripción política, un posicionamiento anti-ortodoxo que deriva muchas veces en eclecticismo, consecuencia tanto de la diversidad de autores que intervinieron en su elaboración como de la falta de concreción teórica de alguno de ellos, que da como resultado una obra donde se encuentran definiciones que encierran enfoques contradictorios” (Rosés Cordovilla, El MIL: una historia política, Barcelona, Alikornio, 2002).

Para entender el contexto en que surge el Diccionario, habría que señalar que se trataba de lo que la Internacional Situacionista llamó el “segundo asalto proletario contra la sociedad de clases” (1968/1977). No es casual, entonces, que la influencia de la IS y del marxismo olvidado (sobre todo el ligado al movimiento de los consejos obreros y el comunismo de izquierda) se hiciera sentir más o menos directamente en todos los lugares durante este proceso revolucionario mundial fue más explosivo.
 

En España, este asalto fue bastante combativo e inició el fin de la dictadura franquista, lectura que como no podía ser de otra forma, la versión democrática y superestructural del “pensamiento” que nos gobierna ni siquiera nos da a conocer. (2)
 

El movimiento de la “autonomía obrera” en España, que parte en los 60 y llega a sus momentos más interesantes en los 70, es parte del antagonismo al que llegó el movimiento proletario mundial del 68 (que en la península ibérica incluyó además la revolución portuguesa). Con revoluciones de nuevo tipo, huelgas salvajes, asambleas y experiencias de control y contrapoder obrero era como se expresó el ascenso de la lucha de clases, con la nada despreciable fuerza negativa del proletariado juvenil en todas sus expresiones.
 

Una de las consecuencias del cambio epocal de 1968 fue el retorno de la preocupación de masas por la necesidad de contar con una verdadera teoría crítica radical, desde y para la realidad actual de la lucha de clases. Desde los inicios de esta oleada de antagonismo distintos grupos de proletarios anticapitalistas, a la vez que revolucionaron las fábricas y calles, comenzaron a re-descubrir las corrientes revolucionarias del marxismo y el anarquismo del siglo XX que décadas de hegemonía reformista y/o leninista-estalinista habían sepultado y mantenido en el olvido (consejistas, comunistas de izquierda, etc.), que les conectaron tanto teórica como históricamente con la tradición revolucionaria comunista y proletaria de la que ellos efectivamente eran la continuidad.
 

Volviendo al diccionario, como ejemplo de las contradicciones a que alude Soler, podemos mencionar que la “Ideología” es definida en sentido neutro, como “sistema de conceptos ordenados que concibe la sociedad organizada de una determinada manera”, y dado que la ideología está “condicionada por una determinada forma de vida”, se señala que “existirá una ideología de la clase obrera, frente a una ideología de la clase burguesa”. Pese a que los grupos tras el Diccionario llegarían a desarrollar importantes avances en la superación del leninismo, en este punto la versión leninista de la teoría de la ideología es la que se conoce y se acepta sin mayores objeciones, al punto que ni siquiera se alude aquí a la versión negativa del concepto . (3) 

 Pese a este eclecticismo, el Diccionario presenta un interés notable. En palabras del historiador del MIL, Sergi Rosés, “el Diccionario es, de conjunto, una obra muy útil: pensada y creada desde el interior del movimiento obrero, representa la plasmación tangible de un sector de la clase obrera dispuesto a aprender y elevar el nivel de conciencia de sus compañeros; recoge multitud de términos del vocabulario político, económico y sociológico desconocido para la mayoría de los trabajadores, de manera sencilla y accesible; introduce nuevos conceptos políticos cuya existencia misma se desconocía en España, ampliando el nivel de reflexión de los trabajadores; en definitiva, es un útil instrumento tanto de educación política como de difusión de una alternativa autónoma” (Rosés, 2002, p. 64).

El Diccionario fue re-editado en una sencilla versión folleto por el Ateneo libertario del Besós hace un par de años. Además, una versión completa, directamente escaneada del original, se encuentra en el archivo del MIL/GAC (www.mil-gac.info/), donde también se encuentra La revolución hasta el fin, originalmente titulado “Marxismo años 70” e informalmente conocido como “el mamotreto”, con que el MIL intentó sistematizar de la forma más acabada posible una teoría comunista antiestatal ligada a la práctica autónoma de los proletarios organizados en Consejos (4). Además, muchos otros documentos y declaraciones de grupos afines (como los Grupos Obreros Autónomos) pueden ser hallados en el Archivo de la Autonomía Obrera que mantiene la Fundación Espai en Blanc (www.autonomiaobrera.net/).

 La influencia situacionista y consejista en el grupo que después pasó a llamarse 1000, y luego MIL/GAC, fue bastante directa. En la historia de este grupo parecen confluir dos vertientes más o menos diferenciadas: el Equipo teórico, y el Equipo exterior, centrado en la acción de Oriol Solé, en Toulouse, Francia, y que fortalecido con elementos provenientes de grupos anarquistas como “Vive la Commune” y “mao-spontex” (5) como la Gauche Proletarienne incursionaría luego en acciones armadas. A la larga, las acciones armadas y la ejecución de Salvador Puig Antich mediante garrote vil han pasado a primer plano y hasta se han hecho películas al respecto, pero lo que diferencia a este grupo de otras experiencias armadas de esa época es que se le dio también muchísima importancia al estudio sistemático del “marxismo olvidado” y la difusión masiva de literatura revolucionaria, mediante proyectos como la Biblioteca Socialista y Ediciones Mayo 37. Además, el MIL/GAC se preocupó de justificar y definir su acción desde conceptos tales como la “contra-represión” y la “agitación armada”. Esta última se diferencia de la “lucha armada o militar”, de raíz burguesa y “putschista”, porque es efectuada por un “grupo de apoyo que sitúa su propia actividad en el seno del conjunto de la lucha de clases del proletariado, que forma parte de dicha lucha de clases”. Así, “la agitación armada se considera a sí misma y constituye efectivamente una de las facetas o aspectos de la lucha de clases del proletariado desde el nivel actual hasta el de la insurrección general”. De esta forma, mientras “para quien tiene una concepción proletaria de la revolución la actividad armada es una actividad de apoyo a la lucha de masas y a su insurrección general. Para las vanguardias militares o políticas, en cambio, la lucha de masas solo es una actividad de apoyo para sus organizaciones” (Sobre la agitación armada, en archivo MIL/GAC).

 Desde ambos equipos, teórico y exterior, se trabajó en coordinación con elementos obreros autónomos que integraban Plataformas de CC.OO, y el fruto más claro de esta colaboración fue el Diccionario. Pese a que ese sector terminaría conformando los GOA y no seguiría colaborando con el futuro MIL, según Rosés “parte de las bases de Plataformas sí que continuaron esta relación y finalmente se consiguió una participación real de trabajadores en el proyecto de biblioteca y en su distribución, que harán circular miles de ejemplares de estos folletos, a la vez que el MIL ayudará en la infraestructura y en la impresión de materiales de estos grupos de obreros, como por ejemplo en el caso del Boletín de los obreros de Bultaco o en la donación de diversa maquinaria de impresión” (“Un esbozo de la historial del MIL”, en http://es.geocities.com/hbalance2000/elmil.htm ).

 Los miembros del Equipo teórico (Santi Soler e Ignasi Solé) provenían de Acción Comunista, una formación política marxista revolucionaria, más o menos ecléctica (con influencias del trotskismo, Gorz y Luxemburgo, entre otras) pero fuertemente antiestalinista. Con ocasión de una reunión de su organización en Francia, en marzo de 1968, ambos trabaron contacto con Raoul Vaneigem, de la IS, quien les facilitó algunos números de su revista. En uno de ellos la IS se refería a Acción Comunista en términos bastante favorables, pero con algunas críticas importantes. Vaniegem les recomendó visitar la librería “La Vieille Taupe” (El Viejo Topo), donde trabaron contacto con el núcleo “ultraizquierdista” de Jean Barrot (seudónimo de Gilles Dauvé) y Pierre Guillaume, comunistas de izquierda que trataban de sintetizar los aportes consejistas con los de Bordiga y la izquierda comunista italiana, y que mantuvieron con el MIL un contacto profundo en los años siguientes. Su influencia es muy clara en textos como “El mamotreto”.

 La entrada sobre la IS se le atribuye a Santi Soler, que escribió posteriormente a la experiencia del MIL/GAC (y un encarcelamiento de unos cuantos años) el libro “Lucha de clases y clases de lucha”, una serie de artículos muy interesantes publicados originalmente en Ajoblanco y El Viejo Topo (Anagrama, 1978, disponible como e-book en: http://www.cedall.org/Documentacio/Castella/cedall203110200.htm). Probablemente por algún error de tipeo dice “situaccionista” en lugar de “situacionista”:

 “SITUACCIONISTA: Corriente revolucionaria organizada con influencias nihilistas y marxistas que no quiere discípulos porque no quiere ser considerada ideología ni un movimiento político, sino una contestación total del viejo mundo. Según ellos, las palabras movimiento político encubren hoy la actividad especializada de los jefes de grupos y partidos políticos, que basa en la pasividad organizada de sus militantes la fuerza opresiva de su poder futuro, mientras que ellos no quieren tener nada en común con el poder jerarquizado, bajo la forma que sea. No se consideran pues ni un movimiento político ni una sociología de la mistificación política sino que se proponen ser el más alto grado de la conciencia revolucionaria internacional y por ello se esfuerzan en aclarar y coordinar los gestos de rechazo y los signos creadores que definen los nuevos contornos el proletariado, su voluntad irreductible de emancipación. Tomando por eje la espontaneidad de las masas, reconocen que tal actividad es indiscutiblemente política, pero contra todos los programas especializados y transitorios de la política, prefiriendo referirse a una revolución permanente de la vida cotidiana (ver AUTOGESTIÓN). Prácticamente ignorados hasta el movimiento estudiantil antisindical de Strasburgo (1966) y la Revolución de Mayo en Francia (1968) (ver HUELGA SALVAJE, CONSEJISMO) donde sus slogans hallaron gran difusión en pintadas y tebeos clandestinos”.

 Es de destacar que se haya optado por hablar de “situacionistas” y no de “situacionismo”. El mismo Rosés incurre en una extraña tergiversación en su libro pues todas las veces que se refiere a esta entrada le agrega el “ismo”, e incluso hace alusión al error de tipeo (“ ‘Situaccionismo’ (sic)”, p.63).

 También hay referencias a la IS en la entrada sobre “Anarquismo”. El Diccionario ve con buenos ojos a lo que llama “anarquismo espontáneo” y al “comunismo libertario”. Desconfía del anarcosindicalismo y valora críticamente a la FAI. Declara que el anarquismo español “sucumbió al colaborar con el gobierno burgués o Frente Popular”, que los hizo “víctimas del Estado”, y que confirmaron “con sus errores las ideas anarquistas sobre el particular”, pues quedaron atados de pies y manos “cuando la base impulsaba un desarrollo más radical”. Destacan el resurgimiento de una tertulia anarquista aburguesada dedicada a celebrar Congresos Internacionales, y la contrastan con “la buena carga de anarquismo espontáneo” que se aprecia “en buena parte de los movimientos de contestación como el Mayo francés, el movimiento estudiantil europeo y americano, las huelgas salvajes, los situacionistas”.

 Otras entradas interesantes que dicen relación con los “conceptos políticos” propios de la tradición autónoma y consejista, que probablemente también escribió Santi Soler, son las siguientes:

 “AUTOGESTIÓN: Consigna que expresa que la emancipación de los trabajadores sólo puede ser obra de ellos mismos. Puede hablarse de AUTOGESTIÓN POLÍTICA o autonomía de las masas, de AUTOGESTION ECONÓMICA o control obrero, y de AUTOGESTIÓN DE LA VIDA COTIDIANA ya que tampoco el ocio del trabajador es realmente una elección libre, puesto que está influenciado enormemente a base de publicidad, sermones, etc. que le imponen como deber ser toda su vida de cada día. La autogestión económica en los países capitalistas es un tongo, ya que choca contra el poder de la dirección (tanto si la empresa es privada como si es estatal); la autogestión económica en los países socialistas choca contra el poder del estado que limita los poderes de las empresas autogestionadas por los mismos obreros, con su intervención (caso de Yugoslavia, donde tal intervención está ya legalizada e institucionalizada) ó tiene continuos enfrentamientos con el sector autogestionado (caso Argelia, donde las tensiones entre el sector agrícola o industrial autogestionados con el estado son muy fuertes). Sin hacer la revolución no puede haber auténtica autogestión; sin autogestión total no puede haber auténtica revolución (la revolución se queda a medias). Los sindicatos neocapitalistas han puesto también de moda la palabra autogestión (ver GRADUALISMO) pero para referirse a que es posible dentro del capitalismo lograr una serie de conquistas cuyo escalonamiento lleva inevitablemente al socialismo.

 “AUTONOMÍA: Independencia en las decisiones. La autonomía del movimiento obrero con respecto a los partidos políticos, al gobierno, o a cualquier otra clase dirigente es indispensable para garantizar la fuerza de la lucha obrera, para evitar que pueda ser frenada mediante un control excesivamente rígido”.

 “CONSEJISMO: Sistema revolucionario de organización de la sociedad a base de Consejos Obreros (ver COMUNA, SOVIET). Corrientes revolucionarias que defienden tal perspectiva en su lucha contra el capitalismo: no se limitan a considerar al Estado como un obstáculo para el avance revolucionario, sino a toda estructura jerárquica, tanto los partidos políticos que se pretenden revolucionarios, como los sindicatos que se pretenden arma principal de la lucha de clases. Los continuos pactos entre sindicatos, estado y patronal en el Neocapitalismo, están conduciendo a la lucha de clases a actuar fuera de los sindicatos (ver HUELGA SALVAJE).

 “CONTESTACIÓN: Rechazo total del orden establecido. Aplicable tanto a niveles reducidos (contestación de la Universidad, de la política yanki en Vietnam) como a nivel global de toda la sociedad (contestación del capitalismo, de la sociedad de consumo). Es la réplica de la generación nueva contra el viejo mundo, compartida por buena parte de la vieja: esta palabra se puso de moda con la Revolución Francesa de Mayo”.

 “TENDENCIA: Es una cierta manera de ver y hacer las cosas. Dentro del movimiento obrero hay y debe haber diversas tendencias que han de poder existir y expresarse libremente como tal. Si en vez de la convivencia de tendencias lo que se busca bajo el slogan de unidad es la uniformidad de pareceres, lo que ocurre es que en el interior del movimiento obrero surge una lucha por el poder de los órganos de dirección que divide al movimiento obrero y que enseña a utilizar el maniobrerismo como gran cualidad de militante; toda la lucha obrera se dirije a la toma del poder del movimiento obrero, y la lucha real se va a la mierda. Si al cabo de un largo período de luchas internas una tendencia logra dominar los aparatos de dirección, lo que ocurre es que las otras se van o se alian para reventar el programa de la que ha ganado, mientras que ésta ataca, con todo el poder en sus manos, a las vencidas en vez de desarrollar su programa. Algo parecido a ello es lo que ha venido ocurriendo hasta hoy en Comisiones Obreras, donde todas las fuerzas que las impulsaron sólo buscaron una plataforma sindical de su grupo. ¿Qué clase de democracia pueden preconizar estos grupos, a no ser la del interior de su grupo sin tendencias?”

 El Diccionario también incluye ciertas dosis de humor corrosivo y crítica de ciertos estilos personales de militantismo, en entradas como estas: 

 “RIDÍCULO: Postura del que se cree imprescindible para le revolución, poseedor –junto con 3 más- de la verdad revolucionaria. Suele ser extremista y radical, pues se dedica a la revolución con el mismo ardor hacía en frecuentes clubs deportivos o nocturnos. Cuando se les pasa la ‘fiebre’ vuelven a su ocupación favorita, la de pacíficos burgueses”.

 “VERBALISMO: Tendencia que tienen algunos militantes novatos y otros esnobs (ver ESNOBISMO) de hablar constantemente como si fueran a comerse al mundo, diciendo la palabra “revolución” a cada momento, y teorizándolo todo, sin ninguna relación con la realidad. El verbalismo es la manifestación exterior del ‘infantilismo revolucionario’ de los partidos ultraizquierdistas que criticó Lenin en su libro: ‘El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo’. El verbalismo suele ir en relación proporcionalmente inversa con la acción, es decir cuanto más verbalismo menos acción, y a más acción menos verbalismo. El teorizante verbalista puede brillar en la Universidad, donde entabla discusiones bizantinas e interminables, pero poco tiene como posibilidades entre los trabajadores; de ahí que los partidos ultra-izquierdistas universitarios tengan tan poco éxito fuera de la Universidad”.

 Leer el Diccionario aquí: http://www.hommodolars.org/web/IMG/pdf/dicmilob.pdf 



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Notas:



(1) “Nuestra Clase: Comisiones Obreras” era el periódico de Plataformas-CC.OO., que se presentaba como “el periódico de las CC.OO. de Barcelona, organizadas a partir de la empresa”.



(2) Al igual que en Chile la ideología dominante, lo que los burgueses quieren que creamos todos incluye la versión de que la conquista de las más mínimas concesiones “democráticas” y el paso de la dictadura a la democracia burguesa depende tan sólo de su poder de negociación y llamados a la mesura. Cuando los voceros de la Concertación en Chile dicen que a la dictadura la ganamos con un lápiz, en las urnas y no en la calle, es porque necesitan en verdad que creamos eso, pues lo que deben garantizar es que la violencia de masas al margen y en contra del Estado no se les desbande.



(3) Tampoco resulta menor que en la definición de “Capitalismo” se les cuele de lleno la teoría leninista del imperialismo como última etapa el capitalismo. También hay bastante de Lenin e incluso Mao en los ataques contra el espontaneísmo, el izquierdismo (al que hacen sinónimo de infantilismo) y otros males. El “marxismo”, por su parte, es concebido como “sistema ideológico, económico y político-sociológico”.



(4) http://www.mil-gac.info/spip.php?page=article_es&id_article=25 y http://www.mil-gac.info/spip.php?page=article_es&id_article=147 , respectivamente.



(5) Qué mejor definición de este fenómeno que la que aparece en un reporte sobre la izquierda belga en www.boltxe.info: “Bajo la influencia conjunta de mayo del 68 en Francia y de la Revolución cultural en China, aparecerá una nueva generación maoísta, los "mao spontex", que quiere reconciliar los principios del maoísmo, tal como aparecía en la Revolución cultural (con el cuestionamiento del partido), y una espontaneidad militante (huelgas salvajes, acción directa, etc.). Su carácter antipartido les da una cierta vitalidad (Comités de lucha que se forman espontáneamente allí donde aparecen contradicciones), pero fija también sus límites (no hay disciplina, no hay proyecto a largo plazo, no hay estructura perenne)”.

domingo, 17 de abril de 2011

Sobre Oriol Solé: el maoespontaneismo, el oficio de discjockey, las drogas y varias cosas más (x Romani/Archivo MIL-GAC)

Los nombres de guerra que Romaní de mata utiliza en su testimonio


Victor : Oriol Solé Sugranyes Montes : Ignasi solé Sugranyes Metge : Salvador Puig Antich Sebas : Jean Marc Rouillan Sancho : Jordi Solé Sugranyes

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Oriol y otros compañeros 


Conocí a Oriol Sole el año 1970, me refugié en Toulouse de Llenguadoc, pues me había librado de la mili por inútil total, un trapicheo con un compañero médico, alegando que tenía una lesión en la parte sacra y que me impedía hacer esfuerzos y que me provocaba que me meara en la cama, un mal hueso en la espalda. De aquella gente no quería ni oír hablar.

Me aburría el ambiente de la época y además estaba involucrado, indirectamente, en el descalabro de la infraestructura propagandística de los C.H.E.-C.H.O[1]. Compartía piso en l’Hospitalet con L., un compañero de mi pueblo. A él se le ocurrió la brillante idea de montar una vietnamita[2] en el mismo piso donde vivíamos. Me marché de dicho piso y me fui con otros compañeros a Barcelona al saberlo, pero quedó una carta que me dirigió la organización de maestros Rosa Sensat, en la cual asistia a cursos para educadores, mientras yo vivía allí. A él lo pillaron porque debajo vivía una guardia civil y sospechó de los movimientos y ruidos que había en la casa. Y a mí me buscaban.


Al acabar el curso escolar el mes de junio, y mi trabajo en la escuela Graziella, donde trabajaba, en Horta en la calle de Dante, me marché y me refugié momentáneamente en Cadaqués en casa de un amigo pintor de telas, un artista vaya !, gallego, un amigo del compañero del piso que compartíamos en Barcelona, en la calle Modolell ... En Cadaqués conocí a Michel Bertrand, profesor de psicología en la Universidad de Mirail en Toulouse, que me propuso estudiar francés en la universidad de Toulose.



Mientras tanto trabajaba. Me pasé el verano pinchando discos en Les Arrels, un bar musical a media montaña, ponían buena música, la patrona me dio trabajo, primero a servir copas y cuando despidió la disc-jockey, me metió a mí, que no tenía ni idea, pero gracias a que la chica era muy entendida en música, me había dejado la herencia de marcar los discos con adhesivos de colores por géneros, y así podía identificarlos, e ir tirando ...



Sólo llegar a Toulouse me presentaron a Oriol que era refugiado allí y me acogió en su vivienda del barrio de las Arenas. Vivía en un HLM para inmigrantes. Él trabajaba de repartidor de leche y periodicos, por la mañana, a primera hora, y mas tarde en una imprenta, creo.



Me matriculé como estudiante de francés en la Universidad y con eso obtuve permiso de residencia. Era legal. Con Oriol hablábamos de ideología, su obsesión, la lucha ideológica. Escuchábamos música en casa de unos vecinos franceses, profesores, Mamas & the Papas y otras tendencias musicales de la época.



Poco a poco me fue introducido en otros ambientes de la ciudad. Entre ellos había Michel L. de la ciudad de Pau, estudiante de sociologia e historia, en aquella época de tendencias libertarías, lo ultimo que supe de él después de vernos fugazmente el año 1977 era que trabajaba de profesor en las colonias en la Martinica, creo, con él frecuentábamos el Arsenal, el campus universitario en el centro de Toulouse donde coincidíamos con otros estudiantes como Vicente Sánchez, un manchego, intelectual con ideología obrerista, y con JM Rouillan, muy joven, entonces y un bromista, que disfrutaba del momento y que quería quemarlo todo.



Un día me dio a probar un LSD, que yo ignoraba lo qué era, y me lo tomé ... un viaje, contemplativo, de ocho horas, bajo un árbol en el campus ... viví, la sensación del momento, de pasar la vida y el tiempo .....



En aquella época en el campus se estaban preparando actos, que después fueron violentos, en protesta por los juicios de Burgos.



Otra mili... estábamos en el Arsenal. Allí había la ciudad universitaria, donde se cuecen todos los barullos, donde se confabula, donde se montan todas las jaranas, donde se preparan las fiestas. Las booms, como las llamaban. Había gente de orden y gente con ganas de juerga, inquieta e impaciente para cambiar de un día para el otro el curso del mundo. Se cocían, ideas y las ideologías tomaban cuerpo.



Y yo allí viviendo el día a día, absorbiendo ; Rosa Luxembourg, la república de Weimar, la 3ª internacional, la revolución cultural, la oposición al franquismo, el guevarismo. Tomando conciencia por donde iba el mundo. Mientras asistía en la Universidad a clases de francés.



Pudimos ver, en las informaciones cotidianas y con normalidad, en la TV, y en los periodicos como en Chile ganaba la voluntad popular y como Allende se convertía en presidente.



Pensaba que era tiempo ganado, pensaba que mis compañeros de promoción se estaban jodiendo en Ceuta, que era donde me habría tocado si no hubiera nadado y guardado la ropa. Si no hubiera alegado, para que me declararan ; inútil total. Hacía otra mili. Entretanto un grupito miraba hacia la península y se definía. Una base de divulgación de ideas, y como infraestructura para dar soporte al "interior". El grupo "exterior" de "nuestra clase" un equipo autónomo de las cc.oo. "oficiales". Lo formaban de 6 a 7 personas, y otros colaboradores necesarios ; correos y logísticos. La finalidad ; montar una infraestructura, una imprenta y editar, transportar y distribuir el material editado. El diccionario "nuestra clase" [3] ; una publicación tamaño din-A5 con sobrecubierta cartulina de color verde claro. Dónde se explicaba qué había que hacer en caso de detención, de cómo preparar las asambleas, como autodefenderse ... dirigida a los miembros de las organizaciones, clandestinas en aquel momento...



Maurice Serrault... Estábamos en el apartamento, en el HLM. Los vecinos, eran una familia de inmigrantes españoles, que se preguntaba qué carajo hacían aquel grupo que vivían en un apartamento tan sobreexplotado como el de ellos. Un piso como cualquiera, pero de estudiantes, donde había follón, donde pasaban muchos barbudos, y de vez en cuando algún personaje no habitual, como Montes. Tenía gracia que en la maleta llevara dos botellas de brandy. Ellos, Victor y Montes, hablaban horas y horas de sus cosas, encerrados en una habitación. A Michel L. y a mi, nos gustaba menudear por el café Flo, que había en la place de la Mairie, al lado de Saint Sernin, la Catedral roja, por los ladrillos, de Toulouse. Una vez mientras charlábamos, pasaron unos conocidos de mi pueblo y me preguntaron que hacía yo allí ? Y les contesté con la misma pregunta. Pim y Teresa. Él era uno de los dirigentes del escultismo local en la época y ella había sido mi Akela, la jefa de los llops, todo quedaba en familia.



En una misión fui hasta Saint Jean de Luz, me habían dejado un vehículo, un Morris MG, de Albareda, un estudiante de ingeniería Aeronáutica, me parece, con el cual nos veiamos a menudo por los restaurantes del campus, era amigo personal de Oriol. Contacté en una dirección que se me había dado y tenía que decir como contraseña ; Oropèndola, era como se hacía conocer Oriol con la gente de Euskadi, me acompañaba un miembro de la L.C., miembro del Secours Rouge, íbamos a buscar un documento dirigido a la inmigración trabajadora española, para dar apoyo a los presos del proceso de Burgos, que el régimen franquista pretendía ejecutar. Después de 6 horas de espera encerrados en una habitación nos entregaron el documento en cuestión y al volver a Toulouse, como no teníamos ni cinco y se nos acabó la gasolina, paramos y tuvimos que chupar de algún depósito. Tuve que beber mucha agua, porque me había tragado un trago de gasofa y me encontraba muy mal. Llegamos, ahora conduce tú, ahora yo. Del mencionado manifiesto hicimos multitud de copias, las repartimos a todos los grupos de apoyo y el original lo enganchamos a la puerta de entrada, en el cristal del restaurante del campus ; el Arsenal. Otro paquete de comunicados lo llevamos a la parroquia española allí, "Carlos", el cura, como quería que le llamásemos, y que colaboraba con nosotros. Se había prestado algunas veces para utilizar sus despachos, en donde él estaba presente en algunas reuniones. Antes del acto público de rechazo a las ejecuciones, que se había organizado dentro de la iglesia, el mismo Carlos los distribuyó a todo el mundo que asistió.



Recuerdo que días antes de las ejecuciones, unos cuantos asaltaron el consulado español y lo dejaron hecho añicos, aquel día los CRS, retrocedieron, demasiados cóckteles volaban por encima e iban a parar directamente a las oficinas. No había vivido, ni visto nunca, lo que es una batalla de calle, el olor a gasolina cuando quema, el fuego y la tensión en el cuerpo por los acontecimientos. Con una vez tuve bastante. Me fui, cuando todavía no habían llegado los bomberos, se oían las sirenas, era de noche y tenía miedo, estaba excitado y aterrado.



Soy estudiante de francés. Estudio francés eso me permite cubrirme las espaldas. Tener una cierta libertad de movimientos y pasar desapercibido



Al equipo exterior nuestra clase, lo formabamos por los alrededores del mes de enero del 71 Rafael, un chico que trabajaba en la construcción, Sebas, que por cierto le puse yo este alias al volver de un viaje a Donostia, Vicente Sánchez, alias Bermejo, Jean Michel L, estudiante, Ollé, Oriol (Víctor), y Torres que aquel día me parece que no estaba presente. En esa reunión se hablo de la lucha ideològica. Que deberiamos llegar a ser 1000 y cuando eso fuera posible, podriamos hacer la revolución.



Habíamos pasado el fin de año en una celebración en la parroquia española de Toulouse, con Carlos, el sobrenombre de acción del cura que nos daba apoyo. La noche del 31 de diciembre al 1 de enero de 1971 una vez acabada la misa del gallo y mientras la gente se marchaba Oriol se puso a cantar la internacional. A mí, me patinaban los himnos y me quedé en silencio, por respeto a los asistentes y perplejo por que a mí no me ligaba una cosa con la otra, ni la religión ni la política eran santos de mi devoción además en aquella época no conocia la letra ...



En el apartamento, en el barrio de las Arenas en Maurice Serrault, menudeaban gente de la G.P. (gauche prolaterienne) maoístas y en particular la Glue, (la cola) el sobrenombre de D. porque siempre se enganchaba a nosotros, venía a menudo en son, más de amistad que de discutir, el nombre real lo averigüé unos 6 años más tarde cuando nos encontramos en Perpinyà durante una estancia de unos meses. Un día después de la visita del "pechos" y dos compañeros más, en una breve visita, me dan una pipa y acto seguido, sin pensármelo envuelvo la chatarra en un trapo y la escondo entre las conducciones de agua, en una apertura que había en el muro para inspeccionar las cañerías, todavía debe estar allí ! Por aquellos días tuvo lugar una acción conjunta con los vascos, en el SPS, la acción resultó un fracaso en sí. Una mujer resulto herida. Oriol estaba desconcertado y nervioso, porque a alguien se le habia escapado un tiro.



A finales de marzo de 1971 vuelvo a Barcelona, me reúno con Montes del equipo interior, y ¿Iñaki ? Por aquel entonces vivían en la calle Consell de cent, o Casp. El lugar de encuentro era al mediodía en el restaurante universitario de Pedralbes, el controlador de los tikets era el propio Iñaki, nos pasaba los tikets y comiamos gratis.



A finales de primavera o en verano estoy en Perpinyà antes del juicio de Oriol, me han presentado gente, Felip y otros pero que no recuerdo quiénes eran, A Oriol lo habían detenido dos meses atrás poco tiempo después de marcharme de Toulouse, a causa de la expropiación de una imprenta. Previamente se había preparado una fuga de la prisión, pero no nos habiamos coordinado nada bien. Oriol habia salido antes y se refugió en Sant Miquel de Cuixà.



En Barcelona por aquel entonces vivo en casa Montse M, y Pep P, y una compañera alemana.



Con Sancho en verano, en la calle Balmes vaciamos una oficina de un gabinete de no se qué, metemos todo el material de oficina en petates, sacos del ejercito, y como no hay nadie esperándonos me lo cargo a la espalda y voy a casa de unos conocidos que vivia cerca de allí, que por suerte se encontraban allí en aquellos momentos. Su reacción fue preguntarme de dónde había sacado aquel saco, no se veía nada, pero sospechaban. Creo que les dije que me lo habían pasado para guardarlo, que me marcharía acto seguido cuando averiguara dónde estaba la persona con quien tenía que contactar, entonces, todavía se pusieron más nerviosos, y allí esperé hasta que horas más tarde y me recogen el material. Cuando aparece Montes con un coche en una esquina del eixample, hoy dia ya se cuáles son los motivos de la acción, montar la ifraestructura para el equipo teorico, pero aquel día lo desconocía.



Era crítico y veía claro que si no ensayábamos antes todos los movimientos no iríamos muy lejos, me decía que se tiene que ser más profesional y poder hacer una vida más normal, no estar liberados, tener un trabajo, que nos permitiera poder hacer acciones y a la vez aparentar una vida normal y así hacernos invisibles. Me parecía que llevábamos escrito en la cara lo que estábamos haciendo. A veces pienso que eso, cuando menos, se huele.



Ya a finales de verano me fui a Eivissa, en aquel momento, allí tiene lugar un congreso de diseño, el ICSID. Los inflables del Puntí. Allí me he encontrado a Cesc con unos bongos y un amigo periodista que me hacia la siguiente reflexión ; estás reconvirtiendo la acción hacia la recreación artística. Empiezo a pensar seriamente en dejarlo todo y ponerme a hacer bellas artes o estudiar diseño. Cambiar la energía que gasto, hacia la expresión, que es un terreno que conozco un poco mejor y me siento más cómodo. Tengo dudas. Me siento rebelde, esta actitud tan de dentro no me dejará en la vida, pero siento que ya no quiero estar en la vanguardia de nada, de la liberación de no se qué, porqué no tenia nada claro. Me daba pánico, estar en víspera. Me aburria la acción que no veia donde me llevaba. Queria disfrutar de la vida, no queria, pasar más miedos, quizás fuera un cobarde, un desertor, pero para mi ya era suficiente.



A finales de diciembre me voy a Paris, y allí me encuentro con Lluís F. que vive y estudia ciencias políticas en la Sorbona, vive comodamente, se pasea con un Fiat-esport con matrícula turística. Me presenta a sus compañeros de piso, un egiptólogo de Barcelona y una compañera estudiante que tenia el mismo estatus que yo, estudiante de francés.



Pasado el fin de año me fui a Londres con Lluís F, que aprovecha las vacaciones para ir a visitar a su hermana que en aquellos momentos residia allí. Me diron permiso de residencia de tres meses, Lluís me había prestado un poco de dinero, para el caso de que me lo pidieran. Pasados los "customs", se lo devolví, me hospedé en una habitación que me facilitó Montse M., la compañera que me habia alojado junto a Pep en Barcelona, que desde septiembre se había trasladado a vivir a Londres. En 15 días encontré otro alojamiento y un trabajo temporal, en la cantina de la central del "Post Officce", trabajaba por la mañana y estudiaba inglés por las tardes. Residia en Londres.



El trabajo por prestación de servicios siempre ha funcionado, me daba el trabajo a una mujer que hacía de agencia de trabajo temporal, todo el mundo sabía que los estudiantes no comunitarios no podíamos trabajar, pero estaba tolerado, esta práctica siempre ha existido. Al Igual que vivir de squater, venían los bobby’s te informaban que estabas viviendo en una casa sin permiso, te daban una notificación y te tenías que presentar delante del juez el día que te lo notificaban, en el mismo domicilio donde te habían pillado de ocupa. Pagabas el “impuesto”, importe, de la sanción que siempre era infinitamente inferior al de tener que pagar por el alquiler de una habitación donde estaba el house-kipper, que siempre te estaba vigilando.



La ocupación de viviendas vacías, el Ayuntamiento de distrito, lo toleraba, tenían que construir viviendas sociales en Mansfield road, en el lado que daba al sur del parque de Amstead, todo el barrio estaba afectado. Pero como los planes iban para largo se juntó toda una colonia de gente proveniente de los lugares más insospechados del mundo ; canadienses, americanos escapados del Vietnam, irlandeses, holandeses, brasileños ... Pep P. el compañero de Montse M., encontraron una casa para ocupar y me invitaron a ir.



Al barrio lo llamaban el global village, estaba situado al lado de la round house, el giratorio de los trenes. El mismo round house se había reutilizado para centro cultural, teatro, danza y conciertos. Había un restaurante - cafetería que lo llevaban a unos andaluces que hacían spaguetis y otros fast-food, con quién colaboré una temporadita después de la cantina del Post Office. En el global village había gente de todos los oficios y profesiones, músicos, escritores, fotógrafos, estudiantes...



Con un grupo de brasileños formabamos una banda de capoeira, la lucha-danza que provenía de Angola, que llegó al Brasil con los esclavos que la practicaban. Me entrené con ellos y aprendí a tocar, un poco, el berimbau, el instrumento de una sola cuerda con un sonido hipnótico, parecido a un cítar. Con el grupo participamos ya entrada la primavera en un festival, que en la época lo nombraban "The other festival" en la ciudad de Bath, en Gales. Muy culto y in. El festival, duraba toda una semana y en todas las plazas de la ciudad había actuaciones de todo tipo, musicales, folk, del mundo y nosotros estábamos allí para eso. Aquella época llevábamos el pelo muy largo y con cintas en la cabeza, por el frente. Estábamos atléticos por el entrenamiento del capoeira. Estabamos en forma !



Al terminar el verano nos vimos con Víctor y a Sebas, que ellos días se encontraban en Barcelona... En septiembre cuando estoy a punto de marcharme y retornar a Londres, cuando ya tenía el billete y me disponía a tomar el avión, Montes me vino a encontrar y me pidió pasar a Sancho por la ruta del hospital. Al Lado de Puigcerdá. Estábamos en la Cerdanya, cerca de la frontera de madrugada, había alquilado un coche en Barcelona. Nos esperábamos que se hiciera de día al lado de un camino escondidos en un prado, para poder pasar al lado francés. Cruzamos el paso sin problemas, no había nadie en el sitio habitual de guardia. Sancho iba preparado. Pasamos por el Vall del Conflent y enfilamos después hacia Toulouse, y una vez allí, nos despedimos, Sancho fue a sus cosas y yo continuaba viaje hasta París, donde dejé el coche en la casa de alquiler. Desde Paris salgo en dirección a Londres. Me habían compensado por el hecho de pasar la frontera clandestinamente.



Me encuentro nuevamente en Londres y me dan 6 meses más de residencia. Londres había cambiado, la gente que conocía, los habituales, se había marchado a Amsterdam y los otros cada uno a sus cosas, me quedé hasta noviembre.



Vuelvo a Barcelona, me instalo en la Calle Hospital en una especie de comuna de estudiantes de arquitectura donde residen los dibujantes que después formarían el equipo de Makoki, Juanito M. dibujaba para una editorial de cómics de la calle Mandri. Cierto tiempo después desembarcan "los bongueros del diablo" como los nombró Juanito. El capitao, el Néstor P., el daba clase en instituto del Teatro, de Capoeira, Regina y “a bougrinha” y el gordo, Geraldo B, hijo de un terrateniente de Bahia, eran la “troupe”...



En el un estudio de danza de de Anna M. , también se impartian cursos uno o dos días por semana y uno de los alumnos era Francesc G. Allí se incorporó Montse M que ya había estado con nosotros en Londres. De toda la movida se hizo una actuación en el salón de la infancia con el nombre de bando banda ...



Después de las fiestas de Navidad la “troupe” volvieron la mayoría hacia Brasil.



En aquellos momentos me puse a trabajar en una empresa de servicios domiciliarios, Àngel, en moto, de noche, repartía encargos y por la tarde llevaba hielo en cubos a clubs de alterne ... En aquella época en primavera coincidí con Sebas que se movía con un R-8 de color azul, matrícula CR, creo, junto con un compañero que me presentó como al "metge". Quedamos en una cita para otro día y fuimos los tres juntos al cine en el Arcadia. Después ya no nos volvimos a ver más.



La segunda quincena de septiembre fui a una casa en Alp con mi compañera de la época, Rosa A. La coincidencia es que aquellos días ha tenido lugar cerca de allí la expropiación de Bellver. Ni ellos sabían de nosotros ni nosotros de ellos.



El día que ejecutaron Salvador, estaba con Pedrals, que me lo hizo saber. Yo era estudiante de diseño en la escuela Elisava y el lunes paramos todas las clases, por la tarde nos reunimos todos en el "hall" de la escuela, el director leyó un manifiesto que habíamos elaborado, rechazando el acto criminal que había perpetrado la dictadura franquista.



El día que Oriol se escapó de Segovia, yo estaba en Perpinyà y al oír la noticia por la radio, de la fuga, y que bubo tiroteo, en aquel instante sin que lo dijeran que había un difunto, supe que era él.



[1] CHE-CHO : Los CHECHO eran los Comités de Huelga Estudiantiles y los Comités de Huelga Obreros, dos frentes de los “mao-espontaneistas” del PCR. Fueron los que asaltaron el rectorado de la UB en el año 1969. [2] Vietnamita : impresora casera con la que se impriman octavillas, hojas clandestinas [3] Diccionario del militante obrero. Toulouse, 1970


jueves, 24 de junio de 2010

Anarquismo y Marxismo bésense y superen sus diferencias!! … "La revolución hasta el fin" x MIL- GAC (una lectura necesaria en tiempos dispersos)


 REVOLUCION HASTA EL FIN
(Prólogo inédito del mamotreto del mismo título, Barcelona 1970-71. Borrador)
                Cuando la revolución no se plantea con pleno radicalismo, hasta el fin, el movimiento revolucionario no logra conseguir sus auténticos objetivos. La lucha internacional de la clase está rompiendo con los viejos moldes teóricos, políticos y organizativos: las recientes experiencias del movimiento obrero en España ponen de manifiesto también este ajuste de cuentas con los viejos mitos y dogmatismos, condición indispensable para el único planteamiento auténticamente revolucionario, para la revolución hasta el fin.
                El presente texto no se limita a plantear de forma explícita una situación de ruptura del movimiento obrero con respecto a los pasados errores, sino que se propone provocar nuevas formulaciones revolucionarias en el terreno mismo de la lucha y mantener a todo lo largo del proceso una actitud eminentemente crítica. Planteamos aquí la compleja y heterogénea problemática de la lucha de clases: los nuevos conceptos, las misvas (sic) realidades, el proyecto revolucionario (el auténtico…). Los revolucionarios deben llevar estas cuestiones tan fundamentales hasta el fin.
 Este escrito no se limita a solucionar problemas, a sugerir enfoques nuevos, y a suscitar nuevas formulaciones revolucionarias: pretende mantener en todas estas cuestiones una exigencia crítica fundamental. En cierta forma, puede decirse que éste es un texto significativo dentro de una “etapa transitoria” del proceso revolucionario: etapa que puede y debe superarse definitivamente, atacando la raíz de las cuestiones, yendo en ellas hasta el fin.
                Hemos recurrido para este estudio: al bagaje teórico clásico, así como a una serie de aportaciones que han clarificado su alcance y sentido real: las obras fundamentales de Marx y Engels, en especial “La ideología alemana”, los “Grundrisse” y la primer parte del “Capital”, “El Estado y la revolución” de Lenin, “La revolución traicionada” de Trostsky, “la acumulación del capital” y “Marxismo contra dictadura” de Rosa Luxemburg, “Historia y conciencia de clase” de Georg Lukacs; publicaciones de clásicos como Paul Lafargue, Karla Kautsky, Rudolf Hilferding, Max Adler, Amadeo Bordiga, Antonio Gramsci, Anton Pannekoek, Herman Görter, Otto Ruhle, Anton Ciliga, Tomori, etc.; revistas como “Socialisme ou Barbarie”, “International Situationniste”, “Arguments”, “Autogestion”, “Anthropos” , “Cahiers Spartakus”, “Invariance”, “Cahiers du Communisme des Conseils”, “Sozialismus-Politik”, “Informations Correspondance Ouvriéres”, etc.; autores actuales como Henri Lefebvre, Lucien Goldmann, Edgar Morin, Perre Naville, Ernst Mandel, Daniel Guérin, jack Kuron, Karol Modgelewski, etc.; es decir, un amplio abanico de aportaciones críticas a ampliar en forma permanente hasta el fin.
                El bagaje crítico que implica todo nuestro estudio de la compela problemática revolucionaria actual no se presenta como algo infalible y plenamente coherente, puesto que constituye la trama de un estudio que no se considera como completo y acabado, como definitivo y exhaustivo, sino que quiere ser fundamentalmente un punto de partida más que un punto de llegada; nuestro intento es el de reflejar críticamente el grado de conciencia presentado por el movimiento obrero en las últimas luchas, aquí y hoy. Este escrito es sólo el inicio, vinculado al momento actual del movimiento obrero y a sus exigencias críticas. Sin embargo, la lucha continua: hasta el fin…
REVOLUCION HASTA EL FIN
Primera Parte
1.-EL PROBLEMA DE LA TEORÍA REVOLUCIONARIA Adecuar los viejos conceptos a las nuevas realidades. Maximalismo y minimalismo en la interpretación de Marx. Arcaísmo y modernismo, hoy.  Liberar el presente del pasado.
2.- EL CONCEPTO DE “MERCANCÍA”. El capitalismo, reino de la mercancía. El fetichismo de la mercancía. Alienación del trabajo asalariado. La lucha contra la alienación.
3.- LA “MISIÓN HISTÓRICA” DEL PROLETARIADO. ¿Un malentendido histórico? Posiciones de autojustificación. Validez actual del Manifiesto.
4.-EL CONCEPTO DE “PROLETARIADO”. Explotadores y explotados. El oportunismo en torno de las clases medias. Proletariado y teoría revolucionaria.
5.- CONCIENCIA DE CLASE Y REVOLUCIÓN. El proletariado como clase alienada. Conciencia real y conciencia posible. El proletariado como “negatividad creadora”.
6.- LA “IDEOLOGÍA” ES EL OPIO DEL PUEBLO. La ideología como “cosificación”. Las “Tesis sobre Feuerbach” de Marx. Ideas separadas y poder. El espectáculo de la ideología, hoy.  Alternativa al mundo de la ideología.
Segunda Parte
7.- LA CRISIS MUNDIAL DEL CAPITALISMO. No es una crisis únicamente económica. Acumulación y reproducción del capital. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Métodos artificiales de supervivencia del capitalismo. ¿Puede esta agonía prolongarse indefinidamente?
8.- LA “CONTRADICCIÓN FUNDAMENTAL” DEL CAPITALISMO HOY. La “contradicción fundamental” según Marx. Contradicción fundamental y Neocapitalismo. La “racionalidad” capitalista en crisis. La publicidad: la mercancía se ha vuelto espectacular. La automatización (en el original dice “automación”): un umbral tecnológico a franquear. Automación y límite a franquear.
9.- SOCIEDAD TECNOCRÁTICA Y AUTORITARISMO. La era del Bajo Capitalismo. Bajo Capitalismo y guerra. El modelo americano: tecnocracia y fascismo. España ante el modelo tecnocrático europeo.
10.- LOS PAÍSES MAL LLAMADOS “COMUNISTAS”. Debate sobre el llamado “bloque comunista”. La dictadura del proletariado. Sobre el “modo de producción asiático”. El “modelo soviético” como Capitalismo de Estado. La “guerra fría” y la coexistencia pacífica. Perspectivas revolucionarias.
Tercera Parte
11.- LA REVOLUCIÓN MUNDIAL DE LOS CONSEJOS OBREROS. Introducción. La dictadura del proletariado. Formas de organización de la clase. La revolución mundial de los Consejos Obreros.
12.- EL PROYECTO REVOLUCIONARIO. El “Consejismo” como coartada. Los estigmas del viejo mundo. Sociedad comunista.
¿QUÉ VENDEMOS? NADA!!!;  ¿QUÉ QUEREMOS? TODO!!!

DISPONIBLE: http://www.mil-gac.info/spip.php?page=article_es&id_article=147

lunes, 7 de junio de 2010

El MIL y los Consejos obreros

Este artículo es un extracto de un libro sacado del Ateneo Libertario Virtual del sitio www.alasbarricadas.org . No figura ni el autor ni la fecha en que fue escrito.

Las Comisiones obreras españolas, tal y como han funcionado entre 1962 y 1968, han tenido tres precedentes históricos: el primero son los Soviets rusos antes de que los bolcheviques tomasen su dirección e hiciesen de ellos un instrumento dócil de su política [19]. El segundo son los Consejos obreros alemanes, aparecidos al calor de la revolución de 1919 y sobre los que Pannekoek, en compañía de Gorter, va a teorizar [20]. El tercer precedente lo constituyen los Consejos obreros aparecidos en Hungría, especialmente en Budapest, durante la insurrección de 1956. Su corta duración --entre el 23 de octubre y el 4 de noviembre de 1956- y las diferencias de régimen dificultan la comparación con nuestras CCOO.

Anton Pannekoek (1873-1960) ha sido una de las raras personas, con Marx, que a lo largo de toda su vida y en todas sus obras, ha enfocado el problema de la transformación social desde el ángulo de la dinámica de la lucha de clases, viendo ésta como una lucha autónoma apta para establecer las bases de un mundo nuevo. Analizar la concepción que de los Consejos obreros tenía el MIL equivale forzosamente a analizar la obra de Anton Pannekoek puesto que fue en él en quien se inspira el MIL. En realidad, la omisión del MIL, al no conocer a Gorter, no ha sido tan grave puesto que sobre los principios fundamentales, ambos están de acuerdo. Quien quiera conocer a fondo los Consejos obreros no podrá prescindir, sin embargo, de la obra de ese gran filósofo que fue Gorter.

El último libro de Pannekoek, Los Consejos obreros, escrito entre 1942 y 1947, es el resultado, y en cierta forma la totalidad, de una obra rigurosa. Pannekoek ha entresacado, a partir de la experiencia alemana de 1919, principios estimulantes y comprensibles para todos. Sería inútil recordar que Pannekoek fue, además de un célebre astrónomo, uno de los miembros más sobresalientes de la izquierda socialdemócrata alemana y, más tarde, de la ultraizquierda holandesa.

Las conclusiones a que llega Pannekoek son el fruto de su participación en las luchas de fin del siglo XIX y casi la mitad del XX. Sus reflexiones sobre los momentos álgidos de la historia del movimiento obrero -soviets rusos, consejos alemanes, luchas diarias y evolución del capitalismo moderno- son de una riqueza y de una experiencia esenciales para las luchas de hoy.

Su reflexión sobre los principios de la organización social, su evaluación crítica de la lucha de clases desde el nacimiento del capitalismo, su crítica continua de los movimientos que se vinculan con el socialismo, así como un estudio magistral de la burguesía y de las clases dominantes del mundo entero, quedan expuestos en Los Consejos obreros.

El concepto «Consejos obreros» no designa una forma de organización fija, elaborada de una vez para siempre y de la cual no quedaría sino perfeccionar los detalles. Se trata más bien de un principio, el principio de la autogestión obrera de las fábricas y de la producción. La realización de este principio no pasa en manera alguna por una discusión teórica concerniente a las mejores modalidades de ejecución. Se trata de una cuestión de lucha práctica contra el aparato de dominación capitalista: Consejos obreros quiere decir lucha de clases, acción revolucionaria contra el poder del Estado. Así pues, la idea de Consejos obreros no tiene nada que ver con un programa de realizaciones a poner en práctica mañana o el año que viene: se trata únicamente de un «hilo conductor para la dura y larga batalla de emancipación que la clase obrera tiene delante de ella» [21].

No sólo es contra la sociedad capitalista y su organización contra lo que Anton Pannekoek nos pone en guardia. Ataca igualmente a los partidos, considerados como propagandistas de la ideología burguesa y que no pueden contribuir, aunque lo quieran, a la emancipación de la clase obrera: hasta ahora la práctica de todos los partidos ha consistido en tomar el poder y ejercerlo en su único provecho. Esta aceptación tácita de desempeñar un papel de tutor de la clase obrera en el seno del gobierno -aspiración actual de muchos partidos comunistas- hizo decir a Pannekoek: «...en la transformación que debe conducir a la instauración de una sociedad sin clases, se trata, por supuesto, de esta organización del cuerpo social que nace de la lucha de los mismos productores, de la autoorganización y no de la puesta en marcha de una organización resultante de un programa, copiando una estructura hecha a priori, viniendo del exterior, inspirada por las Organizaciones, como por ejemplo los partidos políticos».[22]

Lo que conviene edificar, según Pannekoek, es una fuerza nueva que opondrá la autogestión real a la gestión del hombre por el hombre. De esta manera, la clase obrera no podrá afirmarse y vencer en tanto que no tome en sus manos ella misma su destino, y no lo conseguirá por arte de magia; para llegar a ello, la clase obrera está obligada a renunciar a las ideas caducas, a las viejas quimeras. Hecho esto, el proletariado se hallará entonces ante tareas más arduas: aplastar completamente al enemigo, organizar la producción, crear un orden nuevo.

En esta sociedad sin clases imaginada por Pannekoek, se impone una organización de la producción a escala global. Para ello es necesario recurrir a cuerpos o estamentos de delegados: son los mismos que la historia ha asociado al nombre de Consejos obreros y cuya tarea fundamental es la de resolver «el problema de la coordinación social global». Esta vocación social de los Consejos obreros es diferente, con mucho, de la de gerente de la fábrica por el Consejo de empresa. En efecto, además del papel económico que desempeñan en la organización de la producción, los Consejos obreros asumen igualmente un papel político en la coordinación social.

A este propósito, decía Pannekoek que «...ellas [las masas en acción] organizan su poder en las fábricas y talleres preparándose para nuevas luchas con vistas esta vez a quebrantar definitivamente la dominación del capital. Ellas [el término alemán utilizado es «masas»] forman, por medio de los Consejos obreros, una comunidad dotada de una cohesión cada vez más grande, capaz de asegurar la gestión de la sociedad en su conjunto. El único medio de vencer al capital consiste, todavía y siempre, en la acción conjunta de las masas; ocupando las fábricas y construyendo su organización de Consejos. »

Los Consejos obreros son los órganos de acción práctica y de combate de la clase obrera y al mismo tiempo la forma de autogobierno que, en el futuro, sucederá a las diversas formas de gobierno del antiguo mundo. Los Consejos obreros son la forma de organización propia del periodo de transición durante el cual la clase obrera lucha por el poder, aniquilando el sistema capitalista y organizando la producción social. La nueva orientación del socialismo es la autogestión de la producción, la autogestión de la lucha de clases y todo ello por medio de los Consejos obreros.

Digamos que la importancia de la obra de Pannekoek consiste en no haber imaginado de manera «idealista» la organización venidera -que él, y con él el MIL, llamaron comunista-, sino, por el contrario, el haber planteado todos los problemas que no podrán estar ausentes en una sociedad autogestionaria. Pannekoek, hastiado por las polémicas que se desarrollaron en el seno del movimiento obrero mundial, propuso superar en la práctica -es decir, a través de la práctica y no por medio de revistas o mítines- las contradicciones inherentes a toda acción política.

La autoorganización de la clase obrera, noción que tomó con: el tiempo el nombre de comunismo de los Consejos obreros, ha sido una constante en la obra de Pannekoek: «La autogestión generalizada es un sistema social en el cual las decisiones son tomadas, no ya por una minoría de «dirigentes» sobre una mayoría de «dirigidos», sino por la colectividad entera. Al nivel de la unidad de producción, esto significa que las decisiones de realización y de reparto de rentas (o beneficios) son de competencia de la colectividad de los trabajadores por medio de los órganos, elegidos y revocables en todo momento, que son los Consejos obreros».

Una organización semejante, en ruptura total con la organización capitalista jerarquizada, plantea numerosos problemas: -al nivel del conjunto de la colectividad, el problema de los mecanismos de coordinación entre las unidades de producción autónomas, -al nivel de una unidad de trabajo, el problema de la distribución de la formación y de la información.

Permítasenos detenernos un momento sobre la forma en que Pannekoek soluciona los problemas que acabamos de mencionar. Se trata en realidad de unos principios de organización que nos son presentados en el primer libro ( «La tâche» ) de Los Consejos obreros. Ello nos permitirá comprender las opciones políticas del MIL, relativas a la organización por él ideada para las Comisiones obreras y que será analizada en el apartado siguiente.

Principios de organización

La organización, tal es el principio fundamental del combate de la clase obrera con vistas a su emancipación. De tal principio podría deducirse que el problema más importante, desde el punto de vista del movimiento práctico, es el de las formas de esa organización. Lo que sigue, es un resumen de cómo entendía Pannekoek las formas de organización.

a) La organización de la producción

La tarea más grande, pero también la más dura, es para los trabajadores la organización de la producción sobre bases nuevas. Deberá comenzar por la organización en el interior de la fábrica.

El órgano de gestión, en esta organización de fábrica, estará constituido por la colectividad de los obreros que allí trabajen. En la nueva comunidad de trabajo, todos los intereses serán esencialmente los mismos y todos los pensamientos estarán orientados hacia la meta común que es la organización en una cooperación efectiva. [23]

En este mundo nuevo, se dará una nueva definición a la base ya la esencia misma de la vida. Es el trabajo productivo el que ocupa y ocupará siempre, según Pannekoek, el primer lugar en el espíritu de cada cual; es decir, el trabajo productivo será siempre el objeto primordial del pensamiento. [24]

Las nuevas condiciones de trabajo harán de estos Comités de fábrica algo totalmente diferente de lo que conocemos en el mundo capitalista. La organización de la empresa consiste ante todo en la ordenación y en la conexión coherente de las diferentes etapas de trabajo, de manera que éstas formen un todo.

Ya no nos encontramos, pues, en presencia de una gestión capitalista de la empresa, sino en el marco de una organización que se funda en la emancipación y en la libre asociación de cada uno en un conjunto social liberado de toda tutela autoritaria. Y más concretamente, decía Pannekoek que «en el sistema capitalista los poseedores de los medios de producción acaparan el producto social, se meten en el bolsillo la plusvalia y explotan a la clase obrera. La explotación no cesará hasta el día en que los trabajadores se apoderen de los medios de producción. En ese momento, la producción de todos los artículos necesarios a la existencia se convierte en una tarea de la comunidad de los obreros. En consecuencia, cuando la clase obrera tome posesión de los medios de producción, le será necesario al mismo tiempo organizar la producción». [25]

Este asumir los medios de producción vuelve a dar a la clase obrera el poder de escoger y de decidir ella misma, mientras que antes estaba condicionada y, finalmente, obligada a satisfacer las necesidades que la vieja sociedad le había creado. Se trataba y se sigue tratando de falsas necesidades fabricadas únicamente en beneficio del capital. Para que el proletariado pueda llegar a ser realmente dueño de su destino, le hace falta crear simultáneamente su organización propia y las formas del nuevo orden económico.

En el momento en que los poderes existentes se paralicen y empiecen a desmoronarse las funciones de dirección del antiguo gobierno, deben pasar a manos de las organizaciones obreras.

La forma de organización que pueda unir al proletariado en su lucha contra la burguesía, constituye paralelamente la forma de organización del nuevo proceso de producción.

Hemos analizado la organización de la producción en primer lugar para señalar mejor el hecho de que ello constituía la primera y fundamental preocupación de Pannekoek. «Sin la producción, solía decir el astrónomo, la sociedad se condena». Una vez organizada la producción y como consecuencia lógica, se deben organizar las relaciones sociales, si se quiere llegar a esa república de los Consejos obreros.

b) La organización social

Como acabamos de ver, la organización de la producción por los trabajadores reposa efectivamente sobre la cooperación libre: ni amos ni servidores. El mismo principio que preside el reagrupamiento de todas las empresas en una organización social unificada. Y es a los obreros a quienes corresponde construir el mecanismo social correspondiente.

Los medios de organizar la totalidad social surgirán a partir de asambleas en que se reúnan los delegados del conjunto de las empresas -los Consejos obreros-, donde se discutirán y solucionarán los asuntos corrientes. El desarrollo de esta organización de Consejos permitirá, pues, resolver el problema de la organización social así como exterminar la dictadura del hombre por el hombre, venga de donde venga, con el fin de que en la nueva sociedad todos los productores sean libres e iguales.

Para Pannekoek, que no pierde de vista la sociedad existente, la situación cambia completamente cuando son los obreros los que organizan la producción en calidad de dueños de su trabajo y de productores libres. Sin ello, organizar la sociedad, es decir las relaciones sociales, sería una utopía y arrastraría la aparición de las desigualdades propias del mundo capitalista.

En la nueva sociedad, los trabajadores no son en manera alguna funcionarios sometidos a los Consejos obreros, obligados a obedecer sus órdenes. Buen cuidado tuvo Pannekoek de señalarlo, ya que bien sabía él de qué forma degeneraron los Soviets rusos y cómo el centralismo conduce al fenómeno estalinista. Al contrario y sin necesidad de imposiciones, los trabajadores, por grupos, cumplen con sus tareas como cualquier otro grupo, sin perder un instante de vista las necesidades del conjunto social. Si algo hay que imponer, son los trabajadores mismos quienes lo impondrán, desde la base, por medio de asambleas generales de las cuales surjan los delegados, quienes a un nivel más amplio, discutirán y tomarán las decisiones necesarias para construir la organización del trabajo y la organización social. Estas asambleas permitirán a los trabajadores administrar la producción y dominar su universo.

Si hubiese que resumir la organización social, vista por Pannekoek, la resumiríamos en una palabra: asamblea. Pero no todos los miembros pertenecientes a una colectividad social pueden participar, juntos, en las asambleas, no sólo por la falta evidente de espacio (¿dónde podrían reunirse, por ejemplo, todos los catalanes juntos?), sino además por la variedad de tareas y especialidades que en cada sociedad existen. Aquí es donde interviene la originalidad, la creación de Pannekoek: es necesario organizarse en Consejos.

c) La organización de los Consejos

Los Consejos obreros son la forma de autogobierno que remplazará en tiempos venideros a las formas de gobierno del antiguo mundo. La democracia obrera no tiene nada en común con la democracia política de los sistemas sociales precedentes. Lo que se ha dado en llamar democracia política del capitalismo no es para Pannekoek más que un simulacro de democracia, un sistema concebido hábilmente para enmascarar la dominación real del pueblo por una minoría dirigente.

Los Consejos no gobiernan, transmiten las opiniones, las intenciones y la voluntad de los grupos de trabajo. La organización de los Consejos es una democracia real, la democracia de los trabajadores en que los obreros son dueños de su trabajo. En la organización de los Consejos, la democracia política desaparece puesto que la política misma desaparece, cediendo el lugar a una economía socializada.

La organización de los Consejos teje a través de la sociedad una red de cuerpos diversificados, que trabajan en colaboración, que ordenan su vida y su progreso según su libre iniciativa. Todo lo que es discutido y decidido en los Consejos extrae su verdadero poder de la comprensión, de la voluntad y de la acción de la humanidad trabajadora. En el mundo de los Consejos obreros, la sociedad está en manos del hombre que obra sobre ellas y, puesto que obra, el hombre comprende lo esencial de la naturaleza de la sociedad, es decir, consigue adquirir una conciencia global de la sociedad.

La organización de los Consejos consiste ante todo en la organización de los trabajadores por ramas, en el seno de sus propias empresas. Allí, los trabajadores ejercen una democracia directa por medio de las asambleas. De dichas asambleas salen uno, dos o x delegados que tienen por misión transmitir la voluntad de los trabajadores, expresada por vía de asamblea. Los delegados se reúnen, discuten y toman decisiones; incluso entonces, la democracia sigue siendo directa puesto que los delegados son revocables permanentemente. Sobre la organización de los delegados en los Consejos obreros, Pannekoek insiste particularmente. Su organización constituye la última de las tareas esenciales de los Consejos obreros, según Pannekoek.

d) Los delegados a los Consejos

Los delegados a los Consejos están vinculados por su mandato: tienen por única misión transmitir las opiniones de los grupos de obreros que les han escogido para representarlos. Dado que son revocables en todo momento, los trabajadores que les han conferido el mandato conservan todos sus poderes.

Por otra parte, los delegados a los Consejos son elegidos por un grupo socialmente homogéneo a fin de expresar la voluntad de todos, sobre todo si se tiene en cuenta que los Consejos no están compuestos únicamente por obreros que poseen intereses de clase comunes. Los Consejos constituyen un grupo natural de personas que trabajan juntas cada día en una empresa y que se enfrentan al mismo adversario. Estos grupos o Consejos decidirán, cuando ello sea necesario, las acciones que haya que desarrollar fraternalmente, codo con codo, en la unidad. La representación de los delegados reposa en la agrupación natural de los trabajadores a lo largo del proceso de producción, única base real de la vida social. [26]

En los Consejos obreros, la forma de representación es completamente diferente de lo que hasta ahora conocemos: se trata de la representación de una clase revolucionaria en lucha. En realidad sólo los intereses proletarios están representados, puesto que esta forma de organización excluye la participación de los delegados capitalistas. En otros términos, los Consejos obreros son los órganos de la dictadura del proletariado, de la que Pannekoek decía: «...la dictadura de la clase obrera corresponde exactamente a la más perfecta de las democracias, a la verdadera democracia proletaria que excluye a los explotadores en vías de desaparición».

Los delegados de que hablamos no pueden decidir sin su base para imponerle su voluntad; son los mismos trabajadores quienes deben decidir el camino a seguir y las orientaciones generales correspondientes: el poder de actuar y decidir les corresponde por derecho propio. Vemos, pues, que a través del consejismo aparece una alternativa clara: la gestión de la sociedad por nosotros mismos. Es lógico, puesto que la lucha de clases no se sitúa solamente al nivel de un cambio de administradores (o técnicos) a la cabeza del Estado.

A lo largo y ancho de su obra, Pannekoek expuso los medios que pondrán fin a la explotación del hombre por el hombre. Cada día, decía Pannekoek, las dos clases se definen más concretamente: frente a una acrecentada dominación, por medio de una economía planificada bajo la autoridad del Estado, aparece la asociación de productores libres e iguales, concepto éste que Marx había definido mucho antes que Pannekoek.

Hace falta, decía Pannekoek, definir claramente los objetivos de esta asociación de productores libres e iguales. Por su parte, él los definió así: «¡Ocupad las fábricas! ¡Apoderaos de las máquinas! ¡lmponed vuestro poder sobre el aparato productivo! ¡Organizad la producción por medio de los Consejos obreros!»

La transformación es al mismo tiempo una ruptura con la ideología dominante. La autogestión, por medio de los Consejos obreros, conduce al mismo tiempo a la emancipación ideológica.

Pannekoek ha sido sin duda, el autor que más ha influenciado a los miembros del MIL, quienes trataron de dar a conocer las teorías más realistas de los Consejos obreros, dejando aparte el lado utópico de su pensamiento. Es pues necesario tener en cuenta las ideas fundamentales del consejismo a fin de comprender la postura que el MIL adoptó frente a la organización española que más se parecía a los Consejos obreros: las Comisiones obreras.

Notas

19. Michel Laran: Russie - URSS: 1870-1970, Masson, París, 1973. Véase sobre todo Voline: La révolution inconnue, Belfond, París 1972.

20. Anton Pannekoek: Les Conseils ouvriers, Bélibaste, París, 1974.

21. Anton Pannekoek: Ueber Arbeiteräte, Funken III. editado en junio de 1952.

22. Esta y las citas siguientes provienen de la obra de Anton Pannekoek: Les Conseils ouvriers, op., cit.

23. Hemos empleado esta terminología porque corresponde casi palabra por palabra a lo que había dicho Pannekoek a lo largo de su enorme trabajo sobre el problema de la organización.

24. Lo dicho ell esta última frase, que resume bien el pensamiento de Pannekoek, ha sido reinventado, para desgracia de este último, por los leninistas chinos y puesto en práctica a partir de la revolución cultural. De lo que los leninistas chinos no se acuerdan, ya que sin querer han descubierto a Pannekoek, es que este último también había previsto el descanso. Véase Simon Leys: Les habits neufs du président Mao, Champ Libre, París, 1971.

25. Pannekoek: Les conseils ouvriers, op., cit., p. 81 a 89. Esta concepción de cómo organizar la producción eficazmente fue puesta en práctica en España por la CNT -inspirada por la FAI- en ciertas regiones de Aragón. Consultar para ello Gastón Leval: Espagne libertaire 36-39, Editions du Cercle 1971; y César M. Lorenzo: Los anarquistas españoles y el poder, 1868-1969, Ruedo ibérico, París, 1972.

26. Los Consejos obreros es una de las formas para evitar la burocracia. Véase los trabajos de Isaac Deutscher: «Las raíces de la burocracia» Cuadernos Anagrama, así como Ernest Mandel: «La burocracia» Cuadernos de Formación Polílica. 1. Y, sobre todo. Ernest Mandel: «Contrôle ouvrier. Conseils ouvriers, Autogestion,» Maspero, París, 1973.