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domingo, 12 de junio de 2011

El concepto de "Proletariado" (x Mamotreto del MIL-GAC)



(sacado desde: La revolución hasta el fin, originalmente titulado “Marxismo años 70” e informalmente conocido como “el mamotreto”, con que el MIL intentó sistematizar de la forma más acabada posible una teoría comunista antiestatal ligada a la práctica autónoma de los proletarios organizados en Consejos)

CAPITULO 4:  EL CONCEPTO DE “PROLETARIADO”.


Al concepto abstracto del proletariado corresponde el concepto abstracto del socialismo como nacionalización y planificación, cuyo contenido concreto resulta ser finalmente la dictadura totalitaria de los representantes de la abstracción del partido burocrático”
Paul CARDAN. “La Experiencia Revolucionaria”. Socialisme ou Barbarie, 1952.

Explotadores y explotados.

El hecho que divide a la sociedad en dos grandes clases antagónicas –burguesía y proletariado- es el de la explotación; éste es el criterio que nos va a permitir distinguir los bandos en pugna, el reaccionarismo de la burguesía y la misión histórica del proletariado. Pero esta explotación es al mismo tiempo económica, social y a nivel de pensamiento, como ya vimos: el criterio de delimitación que corresponde a cada uno de estos niveles es respectivamente el de salario, el de trabajo manual y el de alienación. Ello da pie a una interpretación minimalista y una interpretación maximalista del concepto de proletariado, un sentido restrictivo y un sentido amplio respectivamente.
La interpretación minimalista tiene un tono tradicional o arcaísta:
  • Sólo los trabajadores manuales, obreros o campesinos: o sea, excluyendo los técnicos, los trabajadores no manuales, tanto si son oficinistas, capataces, cronometradores, etc, como si son de profesionales liberales, intelectuales, artistas, maestros, etc.
  • De entre los trabajadores manuales sólo los explotados por otro: o sea, excluyendo a los artesanos, a los campesinos con parcela propia, a los obreros con taller propio tanto si utilizan el trabajo de terceras personas (de las que son explotadores) como si no;
  • De entre los explotados, sólo la población no exterior al proceso de producción: o sea, excluyendo al ama de casa obrera, los obreros en paro, los delincuentes y marginados, los estudiantes por lo menos a partir de los 14 años aunque sean de familia obrera, los universitarios, etc.

La interpretación maximalista tiene, por contraste un tono nuevo o modernista: englobando indistintamente a técnicos, oficinistas, capataces, cronometradores, profesionales liberales, intelectuales, artistas, maestros, etc. en tanto que asalariados en sentido amplio (aunque algunos venden trabajo o el producto mismo bajo fórmulas jurídicas distintas del “salario”, aunque algunos reciban añadido a su salario una parte de plusvalía); también a quien trabaja por cuenta propia como artesano, con parcela o taller propio, etc. en tanto que explotado por el sistema (aunque tenga trabajando junto a él a terceros); también a todo el pueblo en general, si se exceptúa a la minoría en el poder, está en cierta manera alienada por el sistema, por la sociedad de consumo de masas, la publicidad, la televisión, etc. (en este sentido, un amplio sector de la pequeña y media burguesía, aunque ni participe directamente del proceso de producción o participe a título de explotadores es, en este sentido, explotada y forma parte de todo un pueblo explotado-alienado).
Hay que buscar el punto medio adecuado entre ambas posiciones, la primera excesivamente cerrada (el obrerismo exagerado y sus desmesurados elogios del trabajo alienador, de la condición de explotado, de la mano callosa del trabajador, etc. al que suele tenderse más por folklore y pintoresquismo que por razones de peso); la segunda tan abierta que da pie a toda clase de [ilegible] y oportunismos (un ejemplo es Serge Mallet que llega a decir que [ilegible] de las empresas punta no sólo son más progresistas -¿por qué?- sino que constituyen la nueva “clase obrera”, el sector de la clase que ha escapado a las redes del consumismo en que ha caído el proletariado tradicional, el nuevo sujeto de la revolución). Entre la posición maximalista y la posición minimalista quedan toda una serie de sectores y capas intermedias, que objetivamente se alienan con el proletariado o la burguesía y que el Fascismo, “la democracia orgánica”, la CNS, etc. ha constituido en 3ª clase social para suavizar los contrastes y antagonismos y disimular vanamente la existencia de una lucha de clases y de una misión histórica del proletariado.

El oportunismo en torno a las clases medias.

La fijación de quien es proletariado no es, como pretende la burguesía un estudio sociologista o de un nivel de ingresos: es la delimitación de quien es el sujeto de la revolución. Para los oportunistas, la delimitación acerca de las clases medias –un conglomerado heterogéneo que la burguesía pretende consolidar bajo la forma de tercera clase que niegue la evidente existencia de dos grandes clases antagónicas- es mejor esquivarla dejándolo todo en una penumbra en la que todos los gatos son pardos (sea bajo el nombre de “reconciliación nacional”, de “alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura”, de “frente popular anti-imperialista”, etc.).
Así, los oportunistas se complacen en organizar una “asociación democrática de cuadros y técnicos”, una asociación democrática de periodistas, de médicos, una organización estudiantil que consolide a su alrededor un movimiento específicamente universitario, una organización para maestros si viene al caso, otra para amas de casa, e incluso una organización de sacerdotes democráticos y una “asociación democrática de pequeños empresarios”; sin contar con la movilización de artistas e intelectuales. Todos estos movimientos son retrógrados y reaccionarios en tanto que organiza la pequeña burguesía como si fuera una clase, en dirección opuesta a la marcha de la historia y de la lucha de clases revolucionaria.
Salvo cuando existen factores de explotación (asociación de empresarios), de alienación (asociación de curas) o de mistificación en general (mistificación cultural por parte de los intelectuales, otros tipos de mistificación), en todos los de más casos no se niega la posibilidad de que individuos de extracción y de actividad no específicamente proletaria puedan ser revolucionarios subjetivamente (si su sinceridad queda probada) y objetivamente (si la práctica lo confirma): algunos estudiantes pueden alienarse teórica y prácticamente con la clase obrera pero tienen que empezar por negar que los estudiantes, tomados como conjunto, sean todos revolucionarios, como finge creer el movimiento estudiantil; lo mismo puede decirse con respecto a técnicos, maestros, etc. en donde pueden darse minorías de individuos honestamente revolucionarios aunque, en tanto que conjunto estructurado sean todo lo contrario. En casos en que se da explotación, alienación o mistificación, como ya se ha dicho, no basta con que haya unos individuos honestos marginados subjetivamente de la inmensa mayoría para poder alinearse con la clase revolucionaria: han de abandonar objetivamente su condición de sacerdotes, “intelectuales sagrados”, empresarios, etc.
Las capas medias son un conjunto heterogéneo, destinado a escindirse a título prácticamente individual en dos direcciones, ya que forman parte de una sociedad presidida por el antagonismo fundamental entre dos grandes clases sociales, explotadores y explotados. Así pues, la burguesía consolida teóricamente a las capas intermedias de tercera clase, que los oportunistas realizan en la práctica esta consolidación, y que una y otra cosa son contra-revolucionarias: políticamente, el Fascismo y todas las formas de corporativismo se han basado siempre en la movilización de las capas medias y de su irracionalismo, propio de una clase en [ilegible], en proceso de proletarización progresiva a medida que se ensancha el foso que separa a explotadores y explotados.

Proletariado y teoría revolucionaria.

De hecho en determinados periodos (debido al bajo nivel de la lucha d clases) y en determinados aspectos (debido al carácter mistificador de la sociedad de consumo) la frontera entre explotadores y explotados se presenta a menudo borroso y sin la evidencia con la que aparece cuando la lucha de clases crece y se agudiza (por ejemplo, en los “tiempos heroicos” del pasado; por ejemplo, en la revolución de Mayo en Francia, anticipo de las huelgas salvajes que se avecinan al Neocapitalismo), significa que, por encima de tales contingencias, el criterio estricto de delimitación entre burguesía y proletariado se efectúa siguiendo los altibajos de la lucha de clases porque es un criterio, en definitiva, de política revolucionaria.
En relación con toda esta cuestión suele plantearse un falso problema: si la teoría revolucionaria ha sido elaborada desde dentro o desde fuera de la clase obrera en lucha; es inadmisible una teoría revolucionaria exterior a la práctica revolucionaria. Un planteamiento superficial de este falso problema da entonces alternativas igualmente falsas: Marx no era un obrero pero vivía pobremente, Engels era un pequeño empresario al que el sistema explotaba, Lenin era un intelectual, un obrero de la cultura, etc, etc. En nombre del sentido de “clase” más estricto se está apadrinando en realidad el criterio más elástico y flexible, dando pie a la hora de la verdad a los planteamientos interclasistas propios de la pequeña burguesía: ya que la clase obrera es el protagonista único de la historia y ya que Marx y Engels elaboraron la teoría revolucionaria del movimiento obrero de su tiempo hay que deducir según ellos que eran obreros y protagonistas de la Historia, aunque en este intento pueda perderse el sentido real de proletariado.
El leninismo ha sido la más funesta confirmación de esta confusión entre intelectuales de la clase (Partido) y la clase obrera real: los intelectuales de la clase han abandonado su función intelectual al servicio de la clase para sustituir a la clase en su acción política y usurparle así los frutos de su acción revolucionaria; ya no es la clase obrera la protagonista de la Historia sino el Partido, una masa exterior a la clase pero que se pretende interior a la misma… En este sentido, todos conocemos los ritos de “proletarización” que se han llevado a cabo en el seno de los grupúsculos izquierdistas que pretendían prolongar el malentendido de los bolcheviques rusos.
Todos estos falsos problemas y falsas soluciones revelan un profundo subjetivismo-individualismo (en el caso del leninismo y las “proletarizaciones”) así como un mecanicismo ingenuo extremadamente funesto (¿qué quiere decir “desde dentro” y “desde fuera” cuando se está hablando de teoría revolucionaria?). No hay ni puede haber teoría revolucionaria desde fuera de la clase revolucionaria porque no hay ni puede HABER acción revolucionaria desde fuera de la misma: proceda del individuo que proceda, esta teorización de la acción revolucionaria verificable en nuevas acciones, esta teoría pertenece a la clase obrera y a su acción. Es lógico que muchas veces estos intelectuales que sirven de instrumento a la clase revolucionaria para dar forma teórica a su praxis cotidiana sean de procedencia exterior a la clase, individuos que no han participado personalmente en las luchas concretas. Pero la teoría revolucionaria no es el individuo que da forma a las experiencias de la lucha de clases, la teoría está en relación dialéctica directa con la acción y ésta con la teoría: esta relación es praxis.
Esto equivale a decir que sin lucha de clases revolucionaria que existió en tiempos de Marx, la aportación teórica de éste habría sido imposible; en cambio si Marx no hubiera existido la clase obrera en lucha hubiera hallado a otros individuos que, mejor o peor, hubieran formulado la experiencia de la lucha de clases revolucionaria de aquel tiempo. Y, como quien dice Marx y la clase obrera de su tiempo dice también cualquier individuo exterior a la clase que haya hecho aportaciones a la formulación teórica lo más precisa posible de la lucha de clases que agita sus tiempos se comprende que –contra los ritos pequeño-burgueses- de la “proletarización-leninista”- afirmemos:
  1. la teoría es desde fuera y no-revolucionaria cuando no está en relación dialéctica directa con la experiencia de la lucha de clases (aunque sea un obrero quien la formule);
  2. la teoría es desde dentro y revolucionaria cuando está en relación dialéctica directa con la experiencia de la lucha de clases (aunque sea un pequeño-burgués quien la formule).

jueves, 9 de junio de 2011

Leyendo el “Diccionario del Militante Obrero"


Leyendo el “Diccionario del Militante Obrero” (Ediciones Nuestra Clase, Toulouse, Agosto de 1970), reeditado por el Ateneo Libertario del Besós (Barcelona, 2006) y disponible en el Archivo digital del MIL/GAC.

 por el Profesor Jota C.



En Catalunya en 1970, una confluencia de grupos de militantes que adherían a Plataformas de Comisiones Obreras y habían formado unos Círculos de Formación de Cuadros se encargó de redactar y publicar desde Francia -como “Equipo exterior de Nuestra Clase”- un “Diccionario del militante obrero” (1). “Intelectuales” y obreros ligados a los grupos revolucionarios que confluyeron en esta experiencia proveyeron, como “aportación a la cultura proletaria”, 280 entradas o definiciones (más 32 siglas), entre ellas: Anarquismo, Autogestión, Anarquismo, Capitalismo, Tendencia, Método, Consejismo, Huelga Salvaje, Marxismo, Estalinismo, Maoísmo, Esquirol, Desclasado, Situacionista.
 

Militantes de lo que luego llegó a ser el Movimiento Ibérico de Liberación/Grupos Autónomos de Combate -el grupo español de influencia situacionista más fuerte y directa en los 70- participaron en este proyecto, tanto suministrando definiciones (las más enlazadas a la y tradición consejista y antiestatal) como mediante la impresión en el exterior y posterior distribución clandestina. En cambio el sector “obrero” de este proyecto, con Díaz y Murcia como las figuras más visibles, terminó conformando los Grupos Obreros Autónomos (GOA) y siempre miró con cierta desconfianza al sector “teórico”.
 

Según Sergi Rosés, en su libro sobre el MIL, “las principales características del Diccionario son su fuerte influencia marxista y, dentro de esta adscripción política, un posicionamiento anti-ortodoxo que deriva muchas veces en eclecticismo, consecuencia tanto de la diversidad de autores que intervinieron en su elaboración como de la falta de concreción teórica de alguno de ellos, que da como resultado una obra donde se encuentran definiciones que encierran enfoques contradictorios” (Rosés Cordovilla, El MIL: una historia política, Barcelona, Alikornio, 2002).

Para entender el contexto en que surge el Diccionario, habría que señalar que se trataba de lo que la Internacional Situacionista llamó el “segundo asalto proletario contra la sociedad de clases” (1968/1977). No es casual, entonces, que la influencia de la IS y del marxismo olvidado (sobre todo el ligado al movimiento de los consejos obreros y el comunismo de izquierda) se hiciera sentir más o menos directamente en todos los lugares durante este proceso revolucionario mundial fue más explosivo.
 

En España, este asalto fue bastante combativo e inició el fin de la dictadura franquista, lectura que como no podía ser de otra forma, la versión democrática y superestructural del “pensamiento” que nos gobierna ni siquiera nos da a conocer. (2)
 

El movimiento de la “autonomía obrera” en España, que parte en los 60 y llega a sus momentos más interesantes en los 70, es parte del antagonismo al que llegó el movimiento proletario mundial del 68 (que en la península ibérica incluyó además la revolución portuguesa). Con revoluciones de nuevo tipo, huelgas salvajes, asambleas y experiencias de control y contrapoder obrero era como se expresó el ascenso de la lucha de clases, con la nada despreciable fuerza negativa del proletariado juvenil en todas sus expresiones.
 

Una de las consecuencias del cambio epocal de 1968 fue el retorno de la preocupación de masas por la necesidad de contar con una verdadera teoría crítica radical, desde y para la realidad actual de la lucha de clases. Desde los inicios de esta oleada de antagonismo distintos grupos de proletarios anticapitalistas, a la vez que revolucionaron las fábricas y calles, comenzaron a re-descubrir las corrientes revolucionarias del marxismo y el anarquismo del siglo XX que décadas de hegemonía reformista y/o leninista-estalinista habían sepultado y mantenido en el olvido (consejistas, comunistas de izquierda, etc.), que les conectaron tanto teórica como históricamente con la tradición revolucionaria comunista y proletaria de la que ellos efectivamente eran la continuidad.
 

Volviendo al diccionario, como ejemplo de las contradicciones a que alude Soler, podemos mencionar que la “Ideología” es definida en sentido neutro, como “sistema de conceptos ordenados que concibe la sociedad organizada de una determinada manera”, y dado que la ideología está “condicionada por una determinada forma de vida”, se señala que “existirá una ideología de la clase obrera, frente a una ideología de la clase burguesa”. Pese a que los grupos tras el Diccionario llegarían a desarrollar importantes avances en la superación del leninismo, en este punto la versión leninista de la teoría de la ideología es la que se conoce y se acepta sin mayores objeciones, al punto que ni siquiera se alude aquí a la versión negativa del concepto . (3) 

 Pese a este eclecticismo, el Diccionario presenta un interés notable. En palabras del historiador del MIL, Sergi Rosés, “el Diccionario es, de conjunto, una obra muy útil: pensada y creada desde el interior del movimiento obrero, representa la plasmación tangible de un sector de la clase obrera dispuesto a aprender y elevar el nivel de conciencia de sus compañeros; recoge multitud de términos del vocabulario político, económico y sociológico desconocido para la mayoría de los trabajadores, de manera sencilla y accesible; introduce nuevos conceptos políticos cuya existencia misma se desconocía en España, ampliando el nivel de reflexión de los trabajadores; en definitiva, es un útil instrumento tanto de educación política como de difusión de una alternativa autónoma” (Rosés, 2002, p. 64).

El Diccionario fue re-editado en una sencilla versión folleto por el Ateneo libertario del Besós hace un par de años. Además, una versión completa, directamente escaneada del original, se encuentra en el archivo del MIL/GAC (www.mil-gac.info/), donde también se encuentra La revolución hasta el fin, originalmente titulado “Marxismo años 70” e informalmente conocido como “el mamotreto”, con que el MIL intentó sistematizar de la forma más acabada posible una teoría comunista antiestatal ligada a la práctica autónoma de los proletarios organizados en Consejos (4). Además, muchos otros documentos y declaraciones de grupos afines (como los Grupos Obreros Autónomos) pueden ser hallados en el Archivo de la Autonomía Obrera que mantiene la Fundación Espai en Blanc (www.autonomiaobrera.net/).

 La influencia situacionista y consejista en el grupo que después pasó a llamarse 1000, y luego MIL/GAC, fue bastante directa. En la historia de este grupo parecen confluir dos vertientes más o menos diferenciadas: el Equipo teórico, y el Equipo exterior, centrado en la acción de Oriol Solé, en Toulouse, Francia, y que fortalecido con elementos provenientes de grupos anarquistas como “Vive la Commune” y “mao-spontex” (5) como la Gauche Proletarienne incursionaría luego en acciones armadas. A la larga, las acciones armadas y la ejecución de Salvador Puig Antich mediante garrote vil han pasado a primer plano y hasta se han hecho películas al respecto, pero lo que diferencia a este grupo de otras experiencias armadas de esa época es que se le dio también muchísima importancia al estudio sistemático del “marxismo olvidado” y la difusión masiva de literatura revolucionaria, mediante proyectos como la Biblioteca Socialista y Ediciones Mayo 37. Además, el MIL/GAC se preocupó de justificar y definir su acción desde conceptos tales como la “contra-represión” y la “agitación armada”. Esta última se diferencia de la “lucha armada o militar”, de raíz burguesa y “putschista”, porque es efectuada por un “grupo de apoyo que sitúa su propia actividad en el seno del conjunto de la lucha de clases del proletariado, que forma parte de dicha lucha de clases”. Así, “la agitación armada se considera a sí misma y constituye efectivamente una de las facetas o aspectos de la lucha de clases del proletariado desde el nivel actual hasta el de la insurrección general”. De esta forma, mientras “para quien tiene una concepción proletaria de la revolución la actividad armada es una actividad de apoyo a la lucha de masas y a su insurrección general. Para las vanguardias militares o políticas, en cambio, la lucha de masas solo es una actividad de apoyo para sus organizaciones” (Sobre la agitación armada, en archivo MIL/GAC).

 Desde ambos equipos, teórico y exterior, se trabajó en coordinación con elementos obreros autónomos que integraban Plataformas de CC.OO, y el fruto más claro de esta colaboración fue el Diccionario. Pese a que ese sector terminaría conformando los GOA y no seguiría colaborando con el futuro MIL, según Rosés “parte de las bases de Plataformas sí que continuaron esta relación y finalmente se consiguió una participación real de trabajadores en el proyecto de biblioteca y en su distribución, que harán circular miles de ejemplares de estos folletos, a la vez que el MIL ayudará en la infraestructura y en la impresión de materiales de estos grupos de obreros, como por ejemplo en el caso del Boletín de los obreros de Bultaco o en la donación de diversa maquinaria de impresión” (“Un esbozo de la historial del MIL”, en http://es.geocities.com/hbalance2000/elmil.htm ).

 Los miembros del Equipo teórico (Santi Soler e Ignasi Solé) provenían de Acción Comunista, una formación política marxista revolucionaria, más o menos ecléctica (con influencias del trotskismo, Gorz y Luxemburgo, entre otras) pero fuertemente antiestalinista. Con ocasión de una reunión de su organización en Francia, en marzo de 1968, ambos trabaron contacto con Raoul Vaneigem, de la IS, quien les facilitó algunos números de su revista. En uno de ellos la IS se refería a Acción Comunista en términos bastante favorables, pero con algunas críticas importantes. Vaniegem les recomendó visitar la librería “La Vieille Taupe” (El Viejo Topo), donde trabaron contacto con el núcleo “ultraizquierdista” de Jean Barrot (seudónimo de Gilles Dauvé) y Pierre Guillaume, comunistas de izquierda que trataban de sintetizar los aportes consejistas con los de Bordiga y la izquierda comunista italiana, y que mantuvieron con el MIL un contacto profundo en los años siguientes. Su influencia es muy clara en textos como “El mamotreto”.

 La entrada sobre la IS se le atribuye a Santi Soler, que escribió posteriormente a la experiencia del MIL/GAC (y un encarcelamiento de unos cuantos años) el libro “Lucha de clases y clases de lucha”, una serie de artículos muy interesantes publicados originalmente en Ajoblanco y El Viejo Topo (Anagrama, 1978, disponible como e-book en: http://www.cedall.org/Documentacio/Castella/cedall203110200.htm). Probablemente por algún error de tipeo dice “situaccionista” en lugar de “situacionista”:

 “SITUACCIONISTA: Corriente revolucionaria organizada con influencias nihilistas y marxistas que no quiere discípulos porque no quiere ser considerada ideología ni un movimiento político, sino una contestación total del viejo mundo. Según ellos, las palabras movimiento político encubren hoy la actividad especializada de los jefes de grupos y partidos políticos, que basa en la pasividad organizada de sus militantes la fuerza opresiva de su poder futuro, mientras que ellos no quieren tener nada en común con el poder jerarquizado, bajo la forma que sea. No se consideran pues ni un movimiento político ni una sociología de la mistificación política sino que se proponen ser el más alto grado de la conciencia revolucionaria internacional y por ello se esfuerzan en aclarar y coordinar los gestos de rechazo y los signos creadores que definen los nuevos contornos el proletariado, su voluntad irreductible de emancipación. Tomando por eje la espontaneidad de las masas, reconocen que tal actividad es indiscutiblemente política, pero contra todos los programas especializados y transitorios de la política, prefiriendo referirse a una revolución permanente de la vida cotidiana (ver AUTOGESTIÓN). Prácticamente ignorados hasta el movimiento estudiantil antisindical de Strasburgo (1966) y la Revolución de Mayo en Francia (1968) (ver HUELGA SALVAJE, CONSEJISMO) donde sus slogans hallaron gran difusión en pintadas y tebeos clandestinos”.

 Es de destacar que se haya optado por hablar de “situacionistas” y no de “situacionismo”. El mismo Rosés incurre en una extraña tergiversación en su libro pues todas las veces que se refiere a esta entrada le agrega el “ismo”, e incluso hace alusión al error de tipeo (“ ‘Situaccionismo’ (sic)”, p.63).

 También hay referencias a la IS en la entrada sobre “Anarquismo”. El Diccionario ve con buenos ojos a lo que llama “anarquismo espontáneo” y al “comunismo libertario”. Desconfía del anarcosindicalismo y valora críticamente a la FAI. Declara que el anarquismo español “sucumbió al colaborar con el gobierno burgués o Frente Popular”, que los hizo “víctimas del Estado”, y que confirmaron “con sus errores las ideas anarquistas sobre el particular”, pues quedaron atados de pies y manos “cuando la base impulsaba un desarrollo más radical”. Destacan el resurgimiento de una tertulia anarquista aburguesada dedicada a celebrar Congresos Internacionales, y la contrastan con “la buena carga de anarquismo espontáneo” que se aprecia “en buena parte de los movimientos de contestación como el Mayo francés, el movimiento estudiantil europeo y americano, las huelgas salvajes, los situacionistas”.

 Otras entradas interesantes que dicen relación con los “conceptos políticos” propios de la tradición autónoma y consejista, que probablemente también escribió Santi Soler, son las siguientes:

 “AUTOGESTIÓN: Consigna que expresa que la emancipación de los trabajadores sólo puede ser obra de ellos mismos. Puede hablarse de AUTOGESTIÓN POLÍTICA o autonomía de las masas, de AUTOGESTION ECONÓMICA o control obrero, y de AUTOGESTIÓN DE LA VIDA COTIDIANA ya que tampoco el ocio del trabajador es realmente una elección libre, puesto que está influenciado enormemente a base de publicidad, sermones, etc. que le imponen como deber ser toda su vida de cada día. La autogestión económica en los países capitalistas es un tongo, ya que choca contra el poder de la dirección (tanto si la empresa es privada como si es estatal); la autogestión económica en los países socialistas choca contra el poder del estado que limita los poderes de las empresas autogestionadas por los mismos obreros, con su intervención (caso de Yugoslavia, donde tal intervención está ya legalizada e institucionalizada) ó tiene continuos enfrentamientos con el sector autogestionado (caso Argelia, donde las tensiones entre el sector agrícola o industrial autogestionados con el estado son muy fuertes). Sin hacer la revolución no puede haber auténtica autogestión; sin autogestión total no puede haber auténtica revolución (la revolución se queda a medias). Los sindicatos neocapitalistas han puesto también de moda la palabra autogestión (ver GRADUALISMO) pero para referirse a que es posible dentro del capitalismo lograr una serie de conquistas cuyo escalonamiento lleva inevitablemente al socialismo.

 “AUTONOMÍA: Independencia en las decisiones. La autonomía del movimiento obrero con respecto a los partidos políticos, al gobierno, o a cualquier otra clase dirigente es indispensable para garantizar la fuerza de la lucha obrera, para evitar que pueda ser frenada mediante un control excesivamente rígido”.

 “CONSEJISMO: Sistema revolucionario de organización de la sociedad a base de Consejos Obreros (ver COMUNA, SOVIET). Corrientes revolucionarias que defienden tal perspectiva en su lucha contra el capitalismo: no se limitan a considerar al Estado como un obstáculo para el avance revolucionario, sino a toda estructura jerárquica, tanto los partidos políticos que se pretenden revolucionarios, como los sindicatos que se pretenden arma principal de la lucha de clases. Los continuos pactos entre sindicatos, estado y patronal en el Neocapitalismo, están conduciendo a la lucha de clases a actuar fuera de los sindicatos (ver HUELGA SALVAJE).

 “CONTESTACIÓN: Rechazo total del orden establecido. Aplicable tanto a niveles reducidos (contestación de la Universidad, de la política yanki en Vietnam) como a nivel global de toda la sociedad (contestación del capitalismo, de la sociedad de consumo). Es la réplica de la generación nueva contra el viejo mundo, compartida por buena parte de la vieja: esta palabra se puso de moda con la Revolución Francesa de Mayo”.

 “TENDENCIA: Es una cierta manera de ver y hacer las cosas. Dentro del movimiento obrero hay y debe haber diversas tendencias que han de poder existir y expresarse libremente como tal. Si en vez de la convivencia de tendencias lo que se busca bajo el slogan de unidad es la uniformidad de pareceres, lo que ocurre es que en el interior del movimiento obrero surge una lucha por el poder de los órganos de dirección que divide al movimiento obrero y que enseña a utilizar el maniobrerismo como gran cualidad de militante; toda la lucha obrera se dirije a la toma del poder del movimiento obrero, y la lucha real se va a la mierda. Si al cabo de un largo período de luchas internas una tendencia logra dominar los aparatos de dirección, lo que ocurre es que las otras se van o se alian para reventar el programa de la que ha ganado, mientras que ésta ataca, con todo el poder en sus manos, a las vencidas en vez de desarrollar su programa. Algo parecido a ello es lo que ha venido ocurriendo hasta hoy en Comisiones Obreras, donde todas las fuerzas que las impulsaron sólo buscaron una plataforma sindical de su grupo. ¿Qué clase de democracia pueden preconizar estos grupos, a no ser la del interior de su grupo sin tendencias?”

 El Diccionario también incluye ciertas dosis de humor corrosivo y crítica de ciertos estilos personales de militantismo, en entradas como estas: 

 “RIDÍCULO: Postura del que se cree imprescindible para le revolución, poseedor –junto con 3 más- de la verdad revolucionaria. Suele ser extremista y radical, pues se dedica a la revolución con el mismo ardor hacía en frecuentes clubs deportivos o nocturnos. Cuando se les pasa la ‘fiebre’ vuelven a su ocupación favorita, la de pacíficos burgueses”.

 “VERBALISMO: Tendencia que tienen algunos militantes novatos y otros esnobs (ver ESNOBISMO) de hablar constantemente como si fueran a comerse al mundo, diciendo la palabra “revolución” a cada momento, y teorizándolo todo, sin ninguna relación con la realidad. El verbalismo es la manifestación exterior del ‘infantilismo revolucionario’ de los partidos ultraizquierdistas que criticó Lenin en su libro: ‘El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo’. El verbalismo suele ir en relación proporcionalmente inversa con la acción, es decir cuanto más verbalismo menos acción, y a más acción menos verbalismo. El teorizante verbalista puede brillar en la Universidad, donde entabla discusiones bizantinas e interminables, pero poco tiene como posibilidades entre los trabajadores; de ahí que los partidos ultra-izquierdistas universitarios tengan tan poco éxito fuera de la Universidad”.

 Leer el Diccionario aquí: http://www.hommodolars.org/web/IMG/pdf/dicmilob.pdf 



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Notas:



(1) “Nuestra Clase: Comisiones Obreras” era el periódico de Plataformas-CC.OO., que se presentaba como “el periódico de las CC.OO. de Barcelona, organizadas a partir de la empresa”.



(2) Al igual que en Chile la ideología dominante, lo que los burgueses quieren que creamos todos incluye la versión de que la conquista de las más mínimas concesiones “democráticas” y el paso de la dictadura a la democracia burguesa depende tan sólo de su poder de negociación y llamados a la mesura. Cuando los voceros de la Concertación en Chile dicen que a la dictadura la ganamos con un lápiz, en las urnas y no en la calle, es porque necesitan en verdad que creamos eso, pues lo que deben garantizar es que la violencia de masas al margen y en contra del Estado no se les desbande.



(3) Tampoco resulta menor que en la definición de “Capitalismo” se les cuele de lleno la teoría leninista del imperialismo como última etapa el capitalismo. También hay bastante de Lenin e incluso Mao en los ataques contra el espontaneísmo, el izquierdismo (al que hacen sinónimo de infantilismo) y otros males. El “marxismo”, por su parte, es concebido como “sistema ideológico, económico y político-sociológico”.



(4) http://www.mil-gac.info/spip.php?page=article_es&id_article=25 y http://www.mil-gac.info/spip.php?page=article_es&id_article=147 , respectivamente.



(5) Qué mejor definición de este fenómeno que la que aparece en un reporte sobre la izquierda belga en www.boltxe.info: “Bajo la influencia conjunta de mayo del 68 en Francia y de la Revolución cultural en China, aparecerá una nueva generación maoísta, los "mao spontex", que quiere reconciliar los principios del maoísmo, tal como aparecía en la Revolución cultural (con el cuestionamiento del partido), y una espontaneidad militante (huelgas salvajes, acción directa, etc.). Su carácter antipartido les da una cierta vitalidad (Comités de lucha que se forman espontáneamente allí donde aparecen contradicciones), pero fija también sus límites (no hay disciplina, no hay proyecto a largo plazo, no hay estructura perenne)”.

domingo, 17 de abril de 2011

Sobre Oriol Solé: el maoespontaneismo, el oficio de discjockey, las drogas y varias cosas más (x Romani/Archivo MIL-GAC)

Los nombres de guerra que Romaní de mata utiliza en su testimonio


Victor : Oriol Solé Sugranyes Montes : Ignasi solé Sugranyes Metge : Salvador Puig Antich Sebas : Jean Marc Rouillan Sancho : Jordi Solé Sugranyes

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Oriol y otros compañeros 


Conocí a Oriol Sole el año 1970, me refugié en Toulouse de Llenguadoc, pues me había librado de la mili por inútil total, un trapicheo con un compañero médico, alegando que tenía una lesión en la parte sacra y que me impedía hacer esfuerzos y que me provocaba que me meara en la cama, un mal hueso en la espalda. De aquella gente no quería ni oír hablar.

Me aburría el ambiente de la época y además estaba involucrado, indirectamente, en el descalabro de la infraestructura propagandística de los C.H.E.-C.H.O[1]. Compartía piso en l’Hospitalet con L., un compañero de mi pueblo. A él se le ocurrió la brillante idea de montar una vietnamita[2] en el mismo piso donde vivíamos. Me marché de dicho piso y me fui con otros compañeros a Barcelona al saberlo, pero quedó una carta que me dirigió la organización de maestros Rosa Sensat, en la cual asistia a cursos para educadores, mientras yo vivía allí. A él lo pillaron porque debajo vivía una guardia civil y sospechó de los movimientos y ruidos que había en la casa. Y a mí me buscaban.


Al acabar el curso escolar el mes de junio, y mi trabajo en la escuela Graziella, donde trabajaba, en Horta en la calle de Dante, me marché y me refugié momentáneamente en Cadaqués en casa de un amigo pintor de telas, un artista vaya !, gallego, un amigo del compañero del piso que compartíamos en Barcelona, en la calle Modolell ... En Cadaqués conocí a Michel Bertrand, profesor de psicología en la Universidad de Mirail en Toulouse, que me propuso estudiar francés en la universidad de Toulose.



Mientras tanto trabajaba. Me pasé el verano pinchando discos en Les Arrels, un bar musical a media montaña, ponían buena música, la patrona me dio trabajo, primero a servir copas y cuando despidió la disc-jockey, me metió a mí, que no tenía ni idea, pero gracias a que la chica era muy entendida en música, me había dejado la herencia de marcar los discos con adhesivos de colores por géneros, y así podía identificarlos, e ir tirando ...



Sólo llegar a Toulouse me presentaron a Oriol que era refugiado allí y me acogió en su vivienda del barrio de las Arenas. Vivía en un HLM para inmigrantes. Él trabajaba de repartidor de leche y periodicos, por la mañana, a primera hora, y mas tarde en una imprenta, creo.



Me matriculé como estudiante de francés en la Universidad y con eso obtuve permiso de residencia. Era legal. Con Oriol hablábamos de ideología, su obsesión, la lucha ideológica. Escuchábamos música en casa de unos vecinos franceses, profesores, Mamas & the Papas y otras tendencias musicales de la época.



Poco a poco me fue introducido en otros ambientes de la ciudad. Entre ellos había Michel L. de la ciudad de Pau, estudiante de sociologia e historia, en aquella época de tendencias libertarías, lo ultimo que supe de él después de vernos fugazmente el año 1977 era que trabajaba de profesor en las colonias en la Martinica, creo, con él frecuentábamos el Arsenal, el campus universitario en el centro de Toulouse donde coincidíamos con otros estudiantes como Vicente Sánchez, un manchego, intelectual con ideología obrerista, y con JM Rouillan, muy joven, entonces y un bromista, que disfrutaba del momento y que quería quemarlo todo.



Un día me dio a probar un LSD, que yo ignoraba lo qué era, y me lo tomé ... un viaje, contemplativo, de ocho horas, bajo un árbol en el campus ... viví, la sensación del momento, de pasar la vida y el tiempo .....



En aquella época en el campus se estaban preparando actos, que después fueron violentos, en protesta por los juicios de Burgos.



Otra mili... estábamos en el Arsenal. Allí había la ciudad universitaria, donde se cuecen todos los barullos, donde se confabula, donde se montan todas las jaranas, donde se preparan las fiestas. Las booms, como las llamaban. Había gente de orden y gente con ganas de juerga, inquieta e impaciente para cambiar de un día para el otro el curso del mundo. Se cocían, ideas y las ideologías tomaban cuerpo.



Y yo allí viviendo el día a día, absorbiendo ; Rosa Luxembourg, la república de Weimar, la 3ª internacional, la revolución cultural, la oposición al franquismo, el guevarismo. Tomando conciencia por donde iba el mundo. Mientras asistía en la Universidad a clases de francés.



Pudimos ver, en las informaciones cotidianas y con normalidad, en la TV, y en los periodicos como en Chile ganaba la voluntad popular y como Allende se convertía en presidente.



Pensaba que era tiempo ganado, pensaba que mis compañeros de promoción se estaban jodiendo en Ceuta, que era donde me habría tocado si no hubiera nadado y guardado la ropa. Si no hubiera alegado, para que me declararan ; inútil total. Hacía otra mili. Entretanto un grupito miraba hacia la península y se definía. Una base de divulgación de ideas, y como infraestructura para dar soporte al "interior". El grupo "exterior" de "nuestra clase" un equipo autónomo de las cc.oo. "oficiales". Lo formaban de 6 a 7 personas, y otros colaboradores necesarios ; correos y logísticos. La finalidad ; montar una infraestructura, una imprenta y editar, transportar y distribuir el material editado. El diccionario "nuestra clase" [3] ; una publicación tamaño din-A5 con sobrecubierta cartulina de color verde claro. Dónde se explicaba qué había que hacer en caso de detención, de cómo preparar las asambleas, como autodefenderse ... dirigida a los miembros de las organizaciones, clandestinas en aquel momento...



Maurice Serrault... Estábamos en el apartamento, en el HLM. Los vecinos, eran una familia de inmigrantes españoles, que se preguntaba qué carajo hacían aquel grupo que vivían en un apartamento tan sobreexplotado como el de ellos. Un piso como cualquiera, pero de estudiantes, donde había follón, donde pasaban muchos barbudos, y de vez en cuando algún personaje no habitual, como Montes. Tenía gracia que en la maleta llevara dos botellas de brandy. Ellos, Victor y Montes, hablaban horas y horas de sus cosas, encerrados en una habitación. A Michel L. y a mi, nos gustaba menudear por el café Flo, que había en la place de la Mairie, al lado de Saint Sernin, la Catedral roja, por los ladrillos, de Toulouse. Una vez mientras charlábamos, pasaron unos conocidos de mi pueblo y me preguntaron que hacía yo allí ? Y les contesté con la misma pregunta. Pim y Teresa. Él era uno de los dirigentes del escultismo local en la época y ella había sido mi Akela, la jefa de los llops, todo quedaba en familia.



En una misión fui hasta Saint Jean de Luz, me habían dejado un vehículo, un Morris MG, de Albareda, un estudiante de ingeniería Aeronáutica, me parece, con el cual nos veiamos a menudo por los restaurantes del campus, era amigo personal de Oriol. Contacté en una dirección que se me había dado y tenía que decir como contraseña ; Oropèndola, era como se hacía conocer Oriol con la gente de Euskadi, me acompañaba un miembro de la L.C., miembro del Secours Rouge, íbamos a buscar un documento dirigido a la inmigración trabajadora española, para dar apoyo a los presos del proceso de Burgos, que el régimen franquista pretendía ejecutar. Después de 6 horas de espera encerrados en una habitación nos entregaron el documento en cuestión y al volver a Toulouse, como no teníamos ni cinco y se nos acabó la gasolina, paramos y tuvimos que chupar de algún depósito. Tuve que beber mucha agua, porque me había tragado un trago de gasofa y me encontraba muy mal. Llegamos, ahora conduce tú, ahora yo. Del mencionado manifiesto hicimos multitud de copias, las repartimos a todos los grupos de apoyo y el original lo enganchamos a la puerta de entrada, en el cristal del restaurante del campus ; el Arsenal. Otro paquete de comunicados lo llevamos a la parroquia española allí, "Carlos", el cura, como quería que le llamásemos, y que colaboraba con nosotros. Se había prestado algunas veces para utilizar sus despachos, en donde él estaba presente en algunas reuniones. Antes del acto público de rechazo a las ejecuciones, que se había organizado dentro de la iglesia, el mismo Carlos los distribuyó a todo el mundo que asistió.



Recuerdo que días antes de las ejecuciones, unos cuantos asaltaron el consulado español y lo dejaron hecho añicos, aquel día los CRS, retrocedieron, demasiados cóckteles volaban por encima e iban a parar directamente a las oficinas. No había vivido, ni visto nunca, lo que es una batalla de calle, el olor a gasolina cuando quema, el fuego y la tensión en el cuerpo por los acontecimientos. Con una vez tuve bastante. Me fui, cuando todavía no habían llegado los bomberos, se oían las sirenas, era de noche y tenía miedo, estaba excitado y aterrado.



Soy estudiante de francés. Estudio francés eso me permite cubrirme las espaldas. Tener una cierta libertad de movimientos y pasar desapercibido



Al equipo exterior nuestra clase, lo formabamos por los alrededores del mes de enero del 71 Rafael, un chico que trabajaba en la construcción, Sebas, que por cierto le puse yo este alias al volver de un viaje a Donostia, Vicente Sánchez, alias Bermejo, Jean Michel L, estudiante, Ollé, Oriol (Víctor), y Torres que aquel día me parece que no estaba presente. En esa reunión se hablo de la lucha ideològica. Que deberiamos llegar a ser 1000 y cuando eso fuera posible, podriamos hacer la revolución.



Habíamos pasado el fin de año en una celebración en la parroquia española de Toulouse, con Carlos, el sobrenombre de acción del cura que nos daba apoyo. La noche del 31 de diciembre al 1 de enero de 1971 una vez acabada la misa del gallo y mientras la gente se marchaba Oriol se puso a cantar la internacional. A mí, me patinaban los himnos y me quedé en silencio, por respeto a los asistentes y perplejo por que a mí no me ligaba una cosa con la otra, ni la religión ni la política eran santos de mi devoción además en aquella época no conocia la letra ...



En el apartamento, en el barrio de las Arenas en Maurice Serrault, menudeaban gente de la G.P. (gauche prolaterienne) maoístas y en particular la Glue, (la cola) el sobrenombre de D. porque siempre se enganchaba a nosotros, venía a menudo en son, más de amistad que de discutir, el nombre real lo averigüé unos 6 años más tarde cuando nos encontramos en Perpinyà durante una estancia de unos meses. Un día después de la visita del "pechos" y dos compañeros más, en una breve visita, me dan una pipa y acto seguido, sin pensármelo envuelvo la chatarra en un trapo y la escondo entre las conducciones de agua, en una apertura que había en el muro para inspeccionar las cañerías, todavía debe estar allí ! Por aquellos días tuvo lugar una acción conjunta con los vascos, en el SPS, la acción resultó un fracaso en sí. Una mujer resulto herida. Oriol estaba desconcertado y nervioso, porque a alguien se le habia escapado un tiro.



A finales de marzo de 1971 vuelvo a Barcelona, me reúno con Montes del equipo interior, y ¿Iñaki ? Por aquel entonces vivían en la calle Consell de cent, o Casp. El lugar de encuentro era al mediodía en el restaurante universitario de Pedralbes, el controlador de los tikets era el propio Iñaki, nos pasaba los tikets y comiamos gratis.



A finales de primavera o en verano estoy en Perpinyà antes del juicio de Oriol, me han presentado gente, Felip y otros pero que no recuerdo quiénes eran, A Oriol lo habían detenido dos meses atrás poco tiempo después de marcharme de Toulouse, a causa de la expropiación de una imprenta. Previamente se había preparado una fuga de la prisión, pero no nos habiamos coordinado nada bien. Oriol habia salido antes y se refugió en Sant Miquel de Cuixà.



En Barcelona por aquel entonces vivo en casa Montse M, y Pep P, y una compañera alemana.



Con Sancho en verano, en la calle Balmes vaciamos una oficina de un gabinete de no se qué, metemos todo el material de oficina en petates, sacos del ejercito, y como no hay nadie esperándonos me lo cargo a la espalda y voy a casa de unos conocidos que vivia cerca de allí, que por suerte se encontraban allí en aquellos momentos. Su reacción fue preguntarme de dónde había sacado aquel saco, no se veía nada, pero sospechaban. Creo que les dije que me lo habían pasado para guardarlo, que me marcharía acto seguido cuando averiguara dónde estaba la persona con quien tenía que contactar, entonces, todavía se pusieron más nerviosos, y allí esperé hasta que horas más tarde y me recogen el material. Cuando aparece Montes con un coche en una esquina del eixample, hoy dia ya se cuáles son los motivos de la acción, montar la ifraestructura para el equipo teorico, pero aquel día lo desconocía.



Era crítico y veía claro que si no ensayábamos antes todos los movimientos no iríamos muy lejos, me decía que se tiene que ser más profesional y poder hacer una vida más normal, no estar liberados, tener un trabajo, que nos permitiera poder hacer acciones y a la vez aparentar una vida normal y así hacernos invisibles. Me parecía que llevábamos escrito en la cara lo que estábamos haciendo. A veces pienso que eso, cuando menos, se huele.



Ya a finales de verano me fui a Eivissa, en aquel momento, allí tiene lugar un congreso de diseño, el ICSID. Los inflables del Puntí. Allí me he encontrado a Cesc con unos bongos y un amigo periodista que me hacia la siguiente reflexión ; estás reconvirtiendo la acción hacia la recreación artística. Empiezo a pensar seriamente en dejarlo todo y ponerme a hacer bellas artes o estudiar diseño. Cambiar la energía que gasto, hacia la expresión, que es un terreno que conozco un poco mejor y me siento más cómodo. Tengo dudas. Me siento rebelde, esta actitud tan de dentro no me dejará en la vida, pero siento que ya no quiero estar en la vanguardia de nada, de la liberación de no se qué, porqué no tenia nada claro. Me daba pánico, estar en víspera. Me aburria la acción que no veia donde me llevaba. Queria disfrutar de la vida, no queria, pasar más miedos, quizás fuera un cobarde, un desertor, pero para mi ya era suficiente.



A finales de diciembre me voy a Paris, y allí me encuentro con Lluís F. que vive y estudia ciencias políticas en la Sorbona, vive comodamente, se pasea con un Fiat-esport con matrícula turística. Me presenta a sus compañeros de piso, un egiptólogo de Barcelona y una compañera estudiante que tenia el mismo estatus que yo, estudiante de francés.



Pasado el fin de año me fui a Londres con Lluís F, que aprovecha las vacaciones para ir a visitar a su hermana que en aquellos momentos residia allí. Me diron permiso de residencia de tres meses, Lluís me había prestado un poco de dinero, para el caso de que me lo pidieran. Pasados los "customs", se lo devolví, me hospedé en una habitación que me facilitó Montse M., la compañera que me habia alojado junto a Pep en Barcelona, que desde septiembre se había trasladado a vivir a Londres. En 15 días encontré otro alojamiento y un trabajo temporal, en la cantina de la central del "Post Officce", trabajaba por la mañana y estudiaba inglés por las tardes. Residia en Londres.



El trabajo por prestación de servicios siempre ha funcionado, me daba el trabajo a una mujer que hacía de agencia de trabajo temporal, todo el mundo sabía que los estudiantes no comunitarios no podíamos trabajar, pero estaba tolerado, esta práctica siempre ha existido. Al Igual que vivir de squater, venían los bobby’s te informaban que estabas viviendo en una casa sin permiso, te daban una notificación y te tenías que presentar delante del juez el día que te lo notificaban, en el mismo domicilio donde te habían pillado de ocupa. Pagabas el “impuesto”, importe, de la sanción que siempre era infinitamente inferior al de tener que pagar por el alquiler de una habitación donde estaba el house-kipper, que siempre te estaba vigilando.



La ocupación de viviendas vacías, el Ayuntamiento de distrito, lo toleraba, tenían que construir viviendas sociales en Mansfield road, en el lado que daba al sur del parque de Amstead, todo el barrio estaba afectado. Pero como los planes iban para largo se juntó toda una colonia de gente proveniente de los lugares más insospechados del mundo ; canadienses, americanos escapados del Vietnam, irlandeses, holandeses, brasileños ... Pep P. el compañero de Montse M., encontraron una casa para ocupar y me invitaron a ir.



Al barrio lo llamaban el global village, estaba situado al lado de la round house, el giratorio de los trenes. El mismo round house se había reutilizado para centro cultural, teatro, danza y conciertos. Había un restaurante - cafetería que lo llevaban a unos andaluces que hacían spaguetis y otros fast-food, con quién colaboré una temporadita después de la cantina del Post Office. En el global village había gente de todos los oficios y profesiones, músicos, escritores, fotógrafos, estudiantes...



Con un grupo de brasileños formabamos una banda de capoeira, la lucha-danza que provenía de Angola, que llegó al Brasil con los esclavos que la practicaban. Me entrené con ellos y aprendí a tocar, un poco, el berimbau, el instrumento de una sola cuerda con un sonido hipnótico, parecido a un cítar. Con el grupo participamos ya entrada la primavera en un festival, que en la época lo nombraban "The other festival" en la ciudad de Bath, en Gales. Muy culto y in. El festival, duraba toda una semana y en todas las plazas de la ciudad había actuaciones de todo tipo, musicales, folk, del mundo y nosotros estábamos allí para eso. Aquella época llevábamos el pelo muy largo y con cintas en la cabeza, por el frente. Estábamos atléticos por el entrenamiento del capoeira. Estabamos en forma !



Al terminar el verano nos vimos con Víctor y a Sebas, que ellos días se encontraban en Barcelona... En septiembre cuando estoy a punto de marcharme y retornar a Londres, cuando ya tenía el billete y me disponía a tomar el avión, Montes me vino a encontrar y me pidió pasar a Sancho por la ruta del hospital. Al Lado de Puigcerdá. Estábamos en la Cerdanya, cerca de la frontera de madrugada, había alquilado un coche en Barcelona. Nos esperábamos que se hiciera de día al lado de un camino escondidos en un prado, para poder pasar al lado francés. Cruzamos el paso sin problemas, no había nadie en el sitio habitual de guardia. Sancho iba preparado. Pasamos por el Vall del Conflent y enfilamos después hacia Toulouse, y una vez allí, nos despedimos, Sancho fue a sus cosas y yo continuaba viaje hasta París, donde dejé el coche en la casa de alquiler. Desde Paris salgo en dirección a Londres. Me habían compensado por el hecho de pasar la frontera clandestinamente.



Me encuentro nuevamente en Londres y me dan 6 meses más de residencia. Londres había cambiado, la gente que conocía, los habituales, se había marchado a Amsterdam y los otros cada uno a sus cosas, me quedé hasta noviembre.



Vuelvo a Barcelona, me instalo en la Calle Hospital en una especie de comuna de estudiantes de arquitectura donde residen los dibujantes que después formarían el equipo de Makoki, Juanito M. dibujaba para una editorial de cómics de la calle Mandri. Cierto tiempo después desembarcan "los bongueros del diablo" como los nombró Juanito. El capitao, el Néstor P., el daba clase en instituto del Teatro, de Capoeira, Regina y “a bougrinha” y el gordo, Geraldo B, hijo de un terrateniente de Bahia, eran la “troupe”...



En el un estudio de danza de de Anna M. , también se impartian cursos uno o dos días por semana y uno de los alumnos era Francesc G. Allí se incorporó Montse M que ya había estado con nosotros en Londres. De toda la movida se hizo una actuación en el salón de la infancia con el nombre de bando banda ...



Después de las fiestas de Navidad la “troupe” volvieron la mayoría hacia Brasil.



En aquellos momentos me puse a trabajar en una empresa de servicios domiciliarios, Àngel, en moto, de noche, repartía encargos y por la tarde llevaba hielo en cubos a clubs de alterne ... En aquella época en primavera coincidí con Sebas que se movía con un R-8 de color azul, matrícula CR, creo, junto con un compañero que me presentó como al "metge". Quedamos en una cita para otro día y fuimos los tres juntos al cine en el Arcadia. Después ya no nos volvimos a ver más.



La segunda quincena de septiembre fui a una casa en Alp con mi compañera de la época, Rosa A. La coincidencia es que aquellos días ha tenido lugar cerca de allí la expropiación de Bellver. Ni ellos sabían de nosotros ni nosotros de ellos.



El día que ejecutaron Salvador, estaba con Pedrals, que me lo hizo saber. Yo era estudiante de diseño en la escuela Elisava y el lunes paramos todas las clases, por la tarde nos reunimos todos en el "hall" de la escuela, el director leyó un manifiesto que habíamos elaborado, rechazando el acto criminal que había perpetrado la dictadura franquista.



El día que Oriol se escapó de Segovia, yo estaba en Perpinyà y al oír la noticia por la radio, de la fuga, y que bubo tiroteo, en aquel instante sin que lo dijeran que había un difunto, supe que era él.



[1] CHE-CHO : Los CHECHO eran los Comités de Huelga Estudiantiles y los Comités de Huelga Obreros, dos frentes de los “mao-espontaneistas” del PCR. Fueron los que asaltaron el rectorado de la UB en el año 1969. [2] Vietnamita : impresora casera con la que se impriman octavillas, hojas clandestinas [3] Diccionario del militante obrero. Toulouse, 1970


miércoles, 21 de julio de 2010

SOBRE LA MILITANCIA REVOLUCIONARIA (MIL-GAC)

El militante revolucionario es el individuo capaz por si mismo de llevar a término la acción en su sector de lucha particular. Es autosuficiente a nivel de conciencia de clase como para llevar adelante por si mismo un proceso de concienciación en el sector en que se mueve. Es autosuficiente a nivel de contactos y posibilidades de coordinación e intercambio de experiencias y esfuerzos concretos con toda clase de camaradas. Tiene la autodisciplina personal y el sentido común suficiente como para darse y cumplir unas normas de seguridad que van a ser puestas en práctica aunque nunca llegarán a ser escritas (a diferencia de las de los partidos y grupos). Tiene el sentido de totalidad que las experiencias propias y ajenas así como su capacidad de imaginación creadora no hacen sino aumentar y concretar. Se siente entre las masas como el pez en el agua sabiendo adaptarse a sus altibajos y a su autonomía sin por ello caer en el espontaneismo. Es el francotirador de la revolución. Solo se es militante revolucionario en la medida de lo que se trabaja y lucha, y esta es la única norma de representatividad.
            Enfoque teórico.- Estamos convencidos de que un auténtico militante revolucionario no tiene otras relaciones auténticas en cuanto tal que las que como individuo luchador y autosuficiente establece con la lucha de masas y su horizonte revolucionario. Esta relación entre la autodisciplina personal del militante revolucionario y la autonomía insustituible de las masas y de su lucha es una relación dialéctica que saca partido de la espontaneidad sin caer por ello en el espontaneismo, que niega tal espontaneismo desde el momento en que no se afirma como acción consciente y decidida del militante revolucionario para hacer pasar la espontaneidad de las masas del estadio espontáneo (que jamás superará el tradeunionismo y el enfoque pequeño-burgués de la política) al estadio de conciencia, organización y lucha, tres aspectos inseparables de un solo proceso. Tal negación del espontaneismo y tal afirmación de la organización no deben ser entendidos, sin embargo, como la promoción de un nuevo grupúsculo sino sólo como la afirmación de la necesidad evidente de la coordinación sólida y del trabajo serio y responsable de los militantes revolucionarios, coordinación que debe respetar al máximo tanto la autonomía de los individuos revolucionarios como la indispensable autonomía de la lucha de las masas.
           
            Estrategia política.- En la medida en que la militancia en el seno del PC resulta con el paso del tiempo cada vez más y más absurda, y en la medida en que los otros partidos o grupos, de viejo o nuevo cuño, han demostrado y siguen haciéndolo hoy su más absoluta ineficacia para sustituir en su rol dirigente al PC constituyendo desde el momento en que se cierran constituyéndose en grupúsculos, escisiones de grupúsculos y mini grupúsculos, es preciso replantear nuevamente cuál es el rol de los militantes revolucionarios objetiva y subjetivamente situados a la izquierda del PC. En vez de desvelar en el militante revolucionario el desarrollo de sus auténticas energías y posibilidades bajo su entera responsabilidad,  la afiliación a un grupo o partido mutila la responsabilidad del individuo y hasta cierto punto le lleva a una posición pasiva y a una progresiva pérdida de imaginación. En todo caso, es evidente que el espíritu de grupo mistifica, desvirtúa y en ocasiones puede llegar a impedir tanto el pleno rendimiento del militante revolucionario, como su contacto real con el resto de militantes revolucionarios, [incomprensible en el original] impidiendo a su vez la relación directa y auténtica con las masas, la única indispensable en todo proceso revolucionario. El chovinismo de grupo, por atenuado que sea, levanta una barrera entre los militantes revolucionarios y las masas y es por ello que el proceso de escisiones iniciado últimamente y el fenómeno grupuscular va a acentuarse cuantitativamente con una progresiva pérdida de fuerza: los militantes revolucionarios no se hayan a gusto aislados en sus grupúsculos y con una acción que ellos saben insuficiente viendo que con el paso del tiempo se aumentan las distancias entre sus aspiraciones y las realidades, entre un verbalismo revolucionario extremadamente rico y una práctica revolucionaria extraordinariamente pobre. La razón de la esterilidad en su acción de los militantes revolucionarios estriba en la barrera que sus grupúsculos respectivos establecen por su mera existencia entre ellos y la lucha autónoma de las masas, es decir este aislamiento involuntario pero real que puede provocar incluso, debido a esta conciencia trágica que abunda en los grupúsculos, una política práctica irracionalista en nombre del marxismo (voluntarismos, activismos y toda clase de simplificaciones anti-dialécticas). La salida al fenómeno grupuscular que aumenta cuantitativamente día a día, y al marasmo y caos que comporta especialmente en los nuevos grupúsculos, ha de constituir un salto cualitativo que vaya más allá del fenómeno grupuscular; es ahora pues cuando debe plantearse a todo militante revolucionario, agrupado o no, asumir su papel político auténtico de francotirador de la revolución. En la medida en que los militantes revolucionarios se decidan a ser ellos mismos, en que puedan unirse a las masas sin mediaciones ni equívocos sectario-oportunistas, en que puedan llevar una acción unida, se decidan en definitiva a desencadenar la crítica de la ideología en general y del espíritu de grupo en particular, podrá abrirse una nueva fase del proceso revolucionario en curso, proceso que es efectivamente único y el mismo para todos los militantes revolucionarios de la procedencia que sean así como para ellos y las masas. No se trata de constituir una “vanguardia” en el sentido de decir que quienes adopten esta actitud van a estar al frente de las masas el día que tal estallido revolucionario, fruto de un largo y sigsagueante proceso, se desencadene: se trata únicamente de cubrir el momento histórico presente del proceso revolucionario en curso, acelerando sus ritmos. Quienes hoy no estén a la altura de las necesidades actuales, no van a estar ciertamente mañana al frente de ningún proceso revolucionario (el PC puede estar al frente de masas el día en que lo legalicen, no al frente de ningún proceso revolucionario), pero quienes sepan superar el espíritu grupuscular que está castrando el momento político actual, no van a tener otro destino que el que es propio de un francotirador de la revolución, no van a tener prerrogativa alguna de “vanguardia” establecida vitaliciamente.
           
            Táctica concreta.- Hoy que ya se dan todas las condiciones objetivas que precisa la auténtica militancia revolucionaria pero estando en proceso aún embrionario sus condiciones subjetivas, es prematuro definir de una vez para siempre una táctica completa y sin embargo hay una serie de elementos suficientes a tener en cuenta. Así pues, ante la necesidad de concretar una táctica, vamos a dar los elementos que consideramos válidos ya y a pedir a los lectores que completen y enriquezcan este esbozo táctico, pues sólo puede hacerse seriamente ello a partir de las experiencias concretas que distintos militantes revolucionarios en distintos sectores de lucha han verificado con su práctica revolucionaria entre masas.
            El objetivo inmediato que tienen planteado los militantes revolucionarios es el avance en número, en calidad y en eficacia de dichos cuadros revolucionarios, dialécticamente vinculado al avance del nivel de conciencia existente en el seno de la clase. No pueden defender una consigna-etiqueta en el seno del movimiento de masas (“Comisiones Obreras” por ejemplo) sino que han de defender a todo el movimiento obrero en genera y su organización de empresa, tanto si los equipos de fábrica se llaman Comisión, Comité, Equipo…o el nombre que tenga. Cada sector de lucha tendrá una táctica particular de acción y la última palabra sobre la misma estará en manos de los militantes directamente comprometidos en aquella lucha, y de las masas. Tales tácticas concretas han de estar en permanente revisión y autocrítica, plantearse desde el punto de vista de la totalidad, pero teniendo en cuenta que las condiciones objetivas y subjetivas que cada momento y lugar ofrecen siguen un desarrollo desigual. Se combinará la táctica legal y la ilegal: esta última abarcará desde el nivel de agitación-sensibilización-propaganda y el nivel de seminarios hasta el propiamente político, etc.